Gotic

DIFERENCIAS ENTRE EL ROMÁNICO Y EL GÓTICO

a:

Diferencias:

Las portadas

Las portadas románicas y góticas son prácticamente iguales. Sólo tienen dos diferencias fundamentales:

1.Las góticas tienen un arco encima de la portada.

2.Las románicas tienen forma de arco de medio punto mientras que las góticas tienen forma de arco ojival.

La altura

Las iglesias románicas eran más pequeñas que las góticas, ya que en la construcción de estas últimas las ciudades competían para ver quién las hacía más grandes.

Luz y ventanas

Las iglesias románicas tenían poca luz interior y mostraban un aspecto sólido y compacto mientras que las góticas eran más lucidas.

Esto se debe a que las románicas tuvieron que reforzarlas con contrafuertes (pilares adosados a un muro que sirven de refuerzo) y quitar ventanas. Las góticas lucían ventanas de imágenes de colores llamadas vidrieras o vitrales.

Esculturas y pinturas

Las románicas carecían de sensación de movimiento y no eran realistas. Pretendían provocar emociones. En cambio, en las góticas las figuras simulaban formas reales, cuidaban mucho los detalles y adoptaron movimientos naturales.

-Esculturas:Las dos eran en relieve y de Cristo crucificado y la Virgen con el niño pero en las góticas se empezaron a mostrar sentimientos.

-Pinturas:En las iglesias románicas estaban pintadas en las paredes de alrededor de los altares y en el techo.En las góticas se perdieron los sitios románicos por que se las ventanas sustituyeron a los muros.

Bóvedas

En el románico se distinguían las bóvedas de cañón y las de arista, mientras que en el gótico estaba la de crucería.

Las bóvedas de cañón eran de forma semicircular y sirve para cubrir el espacio comprendido entre dos muros y los de arista son cruces de dos bóvedas de cañón.La bóveda de crucería estaba formada por dos arcos, llamados nervios que se cruzan en diagonal y se apoyan sobre columnas y pilares.

Arcos

Se distinguían los arcos de medio punto, en el románico, cuya curvatura es igual a media circunferencia. Los arcos góticos eran el arbotante y el arco ojival.El ojival tiene forma de punta de flecha.El arbotante es más complejo, tiene forma de arco y se coloca en el muro exterior y descarga parte del peso de la bóveda sobre un contrafuerte.

Porta Speciosa del Monasterio de Leyre, en Navarra (España)https://i0.wp.com/www.arteguias.com/imagenes/catedralvalencia.jpg

PORTADA ROMÁNICA PORTADA GÓTICA

b:

Arte gótico

Bóveda gótica. San Juan (Świętej Janów), Toruń.

Representación gótica de la Adoración de los Magos en la Catedral de Estrasburgo.

Arte gótico es una denominación del estilo artístico que se desarrolló en Europa occidental durante los últimos siglos de la Edad Media, desde mediados del siglo XII hasta la implantación del Renacimiento (siglo XV para Italia), y bien entrado el siglo XVI en los lugares donde el Gótico pervivió más tiempo. Se trata de un amplio período artístico, que surge en el norte de Francia y se expande por todo Occidente. Según los países y las regiones se desarrolla en momentos cronológicos diversos, ofreciendo en su amplio desarrollo diferenciaciones profundas: más puro en Francia (siendo bien distinto el de París y el de Provenza), más horizontal y cercano a la tradición clásica en Italia (aunque al norte se acoge uno de los ejemplos más paradigmáticos, como la catedral de Milán), con peculiaridades locales en Flandes, Alemania, Inglaterra y España.

Contexto histórico

El arte gótico propiamente dicho coincide en el tiempo con la plenitud y la crisis de la Edad Media. Se suele indicar que frente al arte románico (que refleja una sociedad ruralizada de guerreros y campesinos), el gótico coincide con el máximo desarrollo de la cultura urbana donde aparece la burguesía, las universidades y el florecimiento de las órdenes religiosas (monásticas como el Cister y mendicantes como franciscanos y dominicos), así como la acentuación de los conflictos y la disidencia (revueltas populares, herejías, desarrollo y crisis de la escolástica, Cisma de Occidente) y finalmente los pavorosos espectáculos de la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años en un mundo tan cambiante que sólo puede entenderse en términos de una mutación fundamental (para la historiografía materialista, la transición del feudalismo al capitalismo).

Caracterización

Frente a las pequeñas y oscuras iglesias rurales del románico, el gótico eleva prodigiosas catedrales llenas de luz, desarrolla una importante arquitectura civil e independiza a las otras artes plásticas (pintura y escultura) de su subordinación al soporte arquitectónico.

No obstante, hay también muchos elementos de continuidad: el predominio de la inspiración religiosa en el arte sigue siendo indiscutido, el monasterio como institución apenas varía excepto en detalles formales y de adaptación a nuevos requerimientos, la misma planta de las iglesias sigue siendo predominantemente la cruz latina con cabecera en ábside orientada al este, aunque se complique o varíe (plantas basilicales, colocación del transepto en el centro, complicación de naves, capillas y girolas). Sin duda el principal elemento de continuidad es la concepción intemporal de la obra: en la mayor parte de las construcciones los estilos se suceden y funden al ritmo de los siglos, sabiendo los contemporáneos que hacen una obra que ellos no verán terminada, ni quizá sus hijos o nietos. En muchas de ellas, incluso se pone en valor el atrevimiento por comenzar un desafío técnico o económico (a veces por rivalidad política) que cuando se inicia no se ha planificado cómo terminar, como es el caso de las catedrales de Siena y de Florencia.

Planta de la catedral de Chartres.

Portada gótica de Santa María la Real en Sasamón, con el característico arco apuntado y la abundante escultura en las arquivoltas y el tímpano.

Arquitectura

A nivel arquitectónico, el estilo gótico nació en torno a 1140 en Francia, siendo considerada como el primer monumento de este movimiento la basílica de la abadía real de Saint de Denis (edificada por el abad Suger, consejero de Luis VII de Francia).

También desde finales del siglo XII y comienzos del XIII se divulga por los monasterios de la orden del Císter un estilo despojado de ornamentación y reducido a la pureza de los elementos estructurales, expresión de las concepciones estéticas y espirituales de Bernardo de Claraval, que se suele denominar arte cisterciense.

Este arte se ha definido durante mucho tiempo de manera bastante superficial… exclusivamente por la utilización de uno de sus elementos, el. arco apuntado, al que suele llamarse ojival, del que se deriva la bóveda de crucería que permite desplazar los empujes a contrafuertes externos, que se alejan aún más de los muros mediante el uso de arbotantes. Eso permitió la construcción de edificios mucho más amplios y elevados, y el predominio de los vanos sobre los muros. Los elementos sustentantes (pilares de complicado diseño) quedan mucho más estilizados. Pero la utilización de un elemento no puede definir un estilo de forma global, se trata de un problema más amplio, de una nueva etapa histórica, una nueva concepción del arte y con él del mundo. Un elemento estructural, por importante que sea, no puede resumir un concepto global sobre la vida.

Vitrales góticos, coro superior de la Basílica de Saint Denis.

La luz

Los nuevos edificios religiosos se caracterizan por la definición de un espacio que quiere acercar a los fieles, de una manera vivencial y casi palpable, los valores religiosos y simbólicos de la época. El humanismo incipiente liberaba al hombre de las oscuras tinieblas y le invitaba a la luz.Este hecho está relacionado con la divulgación de las corrientes filosóficas neoplatónicas, que establecen una vinculación entre el concepto de Dios y el ámbito de la luz. Como las nuevas técnicas constructivas hicieron virtualmente innecesarios los muros en beneficio de los vanos, el interior de las iglesias se llenó de luz, y la luz conformará el nuevo espacio gótico. Será una luz física, no figurada en pinturas y mosaicos; luz general y difusa, no concentrada en puntos y dirigida como si de focos se tratase; a la vez que es una luz transfigurada y coloreada mediante el juego de las vidrieras y los rosetones, que trasforma el espacio en irreal y simbólico. El color alcanzará una importancia crucial.

La luz está entendida como la sublimación de la divinidad. La simbología domina a los artistas de la época, la escuela de Chartres considera la luz el elemento más noble de los fenómenos naturales, el elemento menos material, la aproximación más cercana a la forma pura.

El arquitecto gótico organiza una estructura que le permite, mediante la utilización de la técnica, emplear la luz, luz transfigurada, que desmaterializa los elementos del edificio, consiguiendo claras sensaciones de elevación e ingravidez.1

Escultura gótica

Retablo, típica talla en madera del siglo XV, conservado en la Catedral de Amiens, Francia.

Virgen del Patrocinio Parroquia de Sant Miguel de Cardona, España.

En la escultura gótica las tallas en piedra continúan usándose para la decoración de la arquitectura, además de cumplir la función evangelizadora (el catecismo de los analfabetos, la inmensa mayoría de la población) pero cada vez se emancipa más (paso del relieve al bulto redondo). La escultura gótica evolucionó desde un estilo alargado y rígido, aún en parte románico, hacia un sentimiento espacial y naturalista a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. La influencia de las esculturas griegas y romanas que aún se conservaban se incorporaron al tratamiento de las telas, las expresiones faciales

Las esculturas góticas nacieron en los muros de las iglesias, a mediados del siglo XII en la Isla de Francia, cuando el abad Suger hizo construir la abadía de Saint-Denis (h. 1140), considerada el primer edificio gótico, y muy pronto le siguió la catedral de Chartres (h. 1145). Anteriormente, no había tradición escultórica en la Isla de Francia, así que los escultores se traían de Borgoña, quienes crearon las revolucionarias figuras que actuaban como columnas en el Pórtico Real de Chartres. Era un invento enteramente nuevo y proporcionaría el modelo para una generación de escultores.

Las ideas francesas se divulgaron. En España la penetración del gótico francés se hizo a través de maestros y obras que llegaron procedentes de este país, por ejemplo en Cataluña la influencia del taller de Rieux es bastante evidente en la virgen del Patrocinio de Cardona. En Alemania, desde 1225 en la catedral de Bamberg en adelante, el impacto se encuentra en todos los lugares. La catedral de Bamberg tiene el más amplio conjunto de escultura del siglo XIII, culminando en 1240 con el Caballero de Bamberg, la primera estatua ecuestre en el arte occidental desde el siglo VI, y que se cree que retrataba a Conrado II.

En Inglaterra la escultura estaba más limitada a monumentos funerarios y decoraciones no figurativas, en parte debido a la iconoclastia cisterciense. En Italia aún persistía la influencia clásica, destacando obras como el púlpito del baptisterio de Pisa (1269) y el de la catedral de Siena. Una obra maestra tardía de la escultura gótica italiana es la serie de tumbas de los Scaligeri en Verona.

Las técnicas de tallado de madera se hacen cada vez más sofisticadas, llegando a su máximo esplendor en la integración del color y el diseño arquitectónico de complejísimos retablos. La recuperación de la tradición clásica de la fundición del bronce deberá esperar al renacimiento italiano.

El escultor flamenco-borgoñón Claus Sluter y el gusto por el naturalismo marcó el comienzo del fin para la escultura gótica, evolucionando hacia el clasicista estilo renacentista a finales del siglo XV.

Simone Martini (1285–1344). Temas oscuros y una intensa emoción se vieron cada vez más acentuadas en el arte gótico tardío.

Pintura gótica

Hasta alrededor de 1200 no apareció un estilo de pintura que pueda llamarse «gótico»; es decir casi 50 años después del comienzo de la arquitectura y la escultura góticas. La transición del románico al gótico es muy imprecisa y no hay un claro corte, pero podemos ver los comienzos de un estilo que es más sombrío, oscuro y emotivo que en el periodo previo. Esta transición ocurre primero en Inglaterra y Francia alrededor de 1200, en Alemania en torno a 1220 e Italia alrededor de 1300.

Es usual indicar que, mientras en el románico las representaciones figurativas son simplificadas e idealizadas, en el gótico se tiende a aumentar el realismo y naturalismo, aproximándose a la imitación a la naturaleza que será el ideal del renacimiento, incluyendo la representación de paisajes, que, no obstante, sigue siendo poco usual.

Virgen con ángeles y San Francisco. Asís. Cimabue, hacia 1280

En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas (recuperación de la filosofía de Aristóteles a través del averroísmo, humanismo de San Francisco de Asís) se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos (los santos, los ángeles, la Virgen María, Cristo) en un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones (placer, dolor, ternura, enojo), rompiendo el hieratismo y formalismo románico.

También hay lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes (que permiten la mayor difusión de un arte mobiliar), los pigmentos y los aglutinantes.

La pintura, esto es, la representación de imágenes sobre una superficie, durante el periodo gótico, se practicaba en cuatro técnicas principales:

  • Frescos. La pintura mural o frescos siguieron usándose como el principal medio para la narración pictórica en las paredes de las iglesias en el Sur de Europa, como una continuación de las tradiciones cristiana y románica anteriores.
  • Vidrieras. En el norte de Europa, las vidrieras fueron el arte preferido hasta el siglo XV.
  • Pintura sobre tabla. Comenzaron en Italia en el siglo XIII y se extendieron por toda Europa, de manera que para el siglo XV se había convertido en la forma predominante, suplantando incluso a las vidrieras.
  • Miniaturas. Los manuscritos iluminados representaron la más completa documentación de la pintura gótica, documentando la existencia de una serie de estilos en lugares donde no han sobrevivido otras obras monumentales.

La pintura al óleo sobre lienzo no se hizo popular hasta los siglos XV y XVI y fue el punto de partida del arte renacentista.

trifio

Triforio

Esquema de iglesia gótica.

Triforio en la catedral de Palencia.

Triforio decorado con cabezas en la catedral de Burgos.

El triforio es un elemento arquitectónico situado en las naves centrales, justo encima de las arcadas que dan a las naves laterales. Consiste en una línea de vanos, normalmente geminados, abiertos en el grueso de los muros.

No debe confundirse con la tribuna, que es un pasillo cuya anchura coincide con la de la nave lateral sobre la que está construida. Cuando coinciden tribuna y triforio, aquélla constituye el segundo piso, siendo el triforio el tercero.

En las catedrales situadas en rutas de peregrinaje como el Camino de Santiago, las tribunas solían tener la función de albergar a los peregrinos, además de proporcionar espacio para un mayor número de asistentes a las celebraciones religiosas.

La palabra triforium viene de transforatum, que significa abierto, calado.[cita requerida]

Gablete

Gablete de la Catedral de Nidaros (Noruega), de inspiración gótica. Se encuentra decorado con crochet (elementos decorativos en forma de gancho), propios del gótico.

Un gablete o piñón es una coronación o remate a modo de frontón triangular y peraltado formado por dos líneas rectas y vértice agudo que se colocó en los edificios del primer periodo gótico.

Algunos autores suponen que fue una imitación en piedra de las construcciones de madera que formaban armaduras, construcciones que en la Edad Media se emplearon mucho para cubrir las bóvedas de monumentos que quedaban sin terminar por falta de recursos y que luego el arte simuló con la piedra utilizándolo como ornamentación y adornándolo de muy diversos modos.

En el período arquitectónico apuntado, aparece sencillo y severo, delineado por una cornisa y decorado en el centro con un trébol, cuadrifolio o multifolio (ver florón), sólo relevado por lo regular y muchas veces reemplazado por esculturas. En ocasiones va decorado en su parte exterior con frondas o crochets, galicismo, elementos ornamentales en forma de hoja, que también abundan en los capiteles

El gablete fue muy utilizado en el estilo denominado Hispano flamenco a finales del siglo XV. En catedrales, como la de Toledo, podemos verlo en la capilla de Álvaro de Luna, o en la torre de la Catedral.

Piñón escalonado: es el que en lugar de estar formado por un ángulo sencillo lo está por dos series de escalones, muy frecuente también en la arquitectura flamenca.

Gótico Radiante Siglo XIV

Características

Gótico radiante (rayonnant) (1240–1350), llamado así por el diseño de grandes rosetones, que constituyen una de sus principales características. Estas ventanas forman parte de la evolución del tamaño de los vanos en general, su tracería y el papel que tuvieron en la articulación de los edificios. La tracería cobra una creciente importancia y pone de manifiesto un cambio de puntos de interés. Puede destacarse dentro de la evolución de este estilo la SainteChapelle, en París, considerada como una de las joyas del arte gótico

Francia

Sainte Chapelle

En esta fase del gótico francés, la luz adquiere el total protagonismo ya que se desmaterializa el muro en detrimento de la altura para colocar vidrieras profusamente, en concreto, mediante rosetones (de aquí el nombre, rayonnant) o grandes vanos con tracerías caladas. La Sainte-Chapelle de París es el mejor ejemplo de esta arquitectura.

La construcción de la catedral de Beauvais constituye el comienzo del gótico radiante . A finales del siglo XIII, dos contrafuertes del ábside se rompieron y cayeron varias bóvedas del coro, pero casi cuarenta años más tarde, “Reducida a un simple coro-ábside de elevación prodigiosa”, la iglesia fue reforzada por completo. A fines del siglo XV, se continuó la construcción de la obra y sólo a mediados del XVI decidieron levantar una flecha-torre en el crucero, una vez más demasiado alta para su completa estabilidad (153 metros), desplomándose en 1573.

Tras este derrumbe se abandonó el proyecto de la nave que debía completar la obra. La ausencia de la nave resta estabilidad a la estructura. En 1605 fue construida una pared que cerraba la catedral en el espacio donde debería arrancar la nave. Este muro, en inicio provisional, ha sido el cerramiento de la catedral hasta el día de hoy.

La Sainte Chapelle, en París, es obra de Fines del siglo XIII. Es uno de los mejores ejemplos del anhelo del gótico francés por la desmaterialización del muro y de obtener la preeminencia del vano sobre el macizo.

Retablo

Retablo mayor de la iglesia de peregrinación de Nuestra Señora o Wallfahrtskirche Steinhausen1 (Bad Schussenried, Alemania), siglo XVIII.

Retablos en el Museo del Retablo instalado en la iglesia de San Esteban (Burgos). La disposición del retablo mayor es la convencional; no así las de otros retablos exhibidos, que aprovechan los espacios disponibles. Para su función litúrgica, los retablos habían de situarse tras un altar, fuera el altar mayor o el de una capilla lateral.

Retablos húngaros de los siglos XV y XVI en el Museo de Bellas Artes de Budapest.

Retablos españoles de la misma época en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Retablo mayor y laterales en la iglesia de Santa Rosa de Lima (“Las Rosas”) en Morelia.2

Retablo es la estructura arquitectónica, pictórica y escultórica que se sitúa detrás del altar en las iglesias católicas (en las ortodoxas no hay una función semejante, dada la presencia del iconostasio, y en las protestantes suele optarse por una gran reducción de la decoración). La etimología de la palabra proviene de la expresión latina retro tabula (“tras el altar”).3 Para designar el mismo término se emplea frecuentemente la expresión “pieza de altar” (más propia de la lengua inglesa –altarpiece-, donde se distingue retable de reredos)4 o la italiana pala d’altare (o ancóna).5

Con el nombre de retablo mayor se designa particularmente al que preside el altar mayor de una iglesia; dado que las iglesias pueden tener otros retablos situados tras los altares de cada una de las capillas. El término “tabla” hace referencia al soporte de las pinturas (que también puede ser el lienzo), y su multiplicidad se indica con los términos díptico, tríptico o políptico (disposición que también pueden tener obras devocionales de menor formato no destinadas a un altar, como El jardín de las delicias).

Los retablos se han realizado con todo tipo de materiales (toda clase de maderas, toda clase de piedras, toda clase de metales, esmalte, terracota, estuco, etc.) y pueden ser escultóricos (en distintos grados de relieves o con figuras de bulto redondo), o bien pictóricos; es también muy frecuente que sean mixtos, combinando pinturas y tallas.

Desde finales del siglo XIII fueron los elementos más relevantes en la decoración interior de las iglesias, tanto en la Europa septentrional (Alemania, Flandes -una tipología específica recibe el nombre de “retablos de Amberes“-,6 ) como en la meridional (Italia, y especialmente en los reinos cristianos de la Península Ibérica, donde la retablística alcanzó un desarrollo extraordinario, difundiéndose por las colonias hispano-portuguesas en América y Asia).7 La preferencia por esta forma artística hizo que en muchos casos quedaran ocultos tras los retablos frescos románicos anteriores.8

En los de gran complejidad colaboraban arquitectos, escultores, estofadores, doradores, carpinteros y entalladores, por lo que su elaboración era un proceso costoso y lento, sobre todo en los ejemplares de mayor envergadura. Su estado de conservación ha dependido de múltiples factores, entre los que se encuentran las agresiones bienintencionadas a las que se han visto sometidos durante siglos (limpiezas y “embellecimientos” inadecuados), los saqueos o destrucciones en contextos bélicos o conflictivos de muy distinto tipo, y el deterioro debido a condiciones físicas adversas. Consiguientemente, su restauración es igualmente problemática y especializada.9

Los retablos suelen adoptar una disposición geométrica, dividiéndose en “cuerpos” (secciones horizontales, separadas por molduras) y “calles” (secciones verticales, separadas por pilastras o columnas). Las unidades formadas por esta cuadrícula de calles y cuerpos se denominan “encasamentos“,10 y suelen albergar representaciones escultóricas o pinturas. El conjunto de elementos arquitectónicos que enmarcan y dividen el retablo se denomina “mazonería“.11 También hay ejemplares que se organizan de forma más sencilla, con una escena única centrando la atención.12

El retablo suele elevarse sobre un zócalo para evitar la humedad del suelo. La parte inferior que apoya sobre el zócalo se llama banco o predela, y se dispone como una sección horizontal a modo de friso que a su vez puede estar dividida en compartimentos y decorada. El elemento que remata toda la estructura puede ser una “luneta” semicircular o una “espina” o “ático“; como corresponde a su posición dominante, suele reservarse a la representación del Padre Eterno o a un Calvario. Todo el conjunto se protege a veces con una moldura llamada guardapolvo, muy habitual en los retablos góticos. Los retablos articulados (característica común en los notables retablos flamencos que alcanzaron gran influencia en Italia –tríptico Portinari– y España –estilo hispano-flamenco-)13 permitían presentar dos disposiciones: abierto y cerrado, aunque a veces la complejidad es mayor (altar de Isenheim). La posición “cerrado” de los retablos flamencos solía contener grisallas (una representación pictórica que simula -al trampantojo– esculturas de piedra). La articulación de los retablos originó la denominación alemana Flügelaltar (literalmente “altar de alas”).

A partir del siglo XV, tomó relevancia el tabernáculo o sagrario (lugar donde se guardan las formas sagradas), que paulatinamente centralizó el espacio del retablo hasta convertirse, en ocasiones, en su elemento principal, adoptando incluso formas exentas e independientes.14

La Reforma Protestante del siglo XVI, caracterizada por un marcado aniconismo, que en algunos casos llevó a la iconoclasia (con mayor intensidad en el anabaptismo y el calvinismo, menor en el luteranismo, mínima en el anglicanismo -donde explícitamente se autoriza el uso de retablos-15 ), prácticamente eliminó el uso de retablos e imágenes sagradas en los territorios que protagonizaron el movimiento (Alemania del norte, Suiza, Holanda, Inglaterra, Escandinavia). En algunos casos desaparecieron ejemplos magníficos de épocas precedentes; mientras que la tradición imaginera y la retablíst

Arbotante

Arbotantes de la abadía de Bath.

Un arco arbotante o simplemente arbotante (del francés arc-boutant, literalmente arco expulsado), es un elemento estructural exterior con forma de medio arco que recoge la presión en el arranque de la bóveda y la transmite a un contrafuerte, o estribo, adosado al muro de una nave lateral. Es un elemento constructivo distintivo de la arquitectura gótica, junto con el arco apuntado y la bóveda de crucería.

Como arco exterior de descarga suele estar en posición inclinada; es, por tanto, un arco rampante o arco por tranquil, ya que tiene los arranques a distinta altura. El arbotante forma parte de la estructura gótica, pero sólo se aprecia desde el exterior. La parte inferior se apoya en un estribo, contrafuerte, o botarel; y la parte superior sirve de sostén, generalmente, a una bóveda de crucería. Un pináculo corona el estribo, decorándolo, denominado aguja cuando es muy elevado.

Historia

Los arbotantes de la nave central de Nuestra Señora de París, datan del año 1230

Se utilizó por primera vez en 1180 en la construcción de la nave central de Nuestra Señora de París, para reforzar su bóveda de ojivas. Mediante este sistema se consiguió transmitir las presiones desde el arranque de las bóvedas altas hasta los contrafuertes del exterior, permitiendo abrir mayores vanos en los muros de la nave central. Con el arco apuntado, gracias a su verticalidad, se consiguió elevar la altura del edificio.

Este sistema sustituyó a los estribos utilizados en el románico para contrarrestar los empujes laterales de la bóveda. Al liberarse el muro de la función de contrafuerte, se pudieron hacer más altos y esbeltos, propiciando la entrada de luz a través de los vitrales. Más tarde y con el fin de evitar el desplazamiento de los contrafuertes por el empuje de los arbotantes y, a su vez, contribuir al efecto ascendente de la arquitectura gótica, se les coronó con un pináculo o pilar terminado en forma apiramidada en su parte superior. El arbotante también se utiliza para conducir al exterior el agua de lluvia de las cubiertas, adornándose estos desagües habitualmente con figuras grotescas, las cuales reciben el nombre de gárgolas

Tipos de arbotantes

Estilo gótico-lineal o franco-gótico

El estilo gótico lineal se desarrolla entre el siglo XIII y el XIV.Y Destaca la importancia que le da a las líneas del dibujo. Predomina un cromatismo vivo frente a los matices de color. Los temas, naturalistas, se tratan con sencillez.

«El diablo y una mujer», vidriera h. 1248, de la Santa Capilla de París.

Ejemplifica esta época las vidrieras de las catedrales y las miniaturas. En Francia, destaca el conjunto de la catedral de Chartres. Otras vidrieras son las de las catedrales de Bourges, Tours, Bayeux y de la Santa Capilla de París.

Es característico de las miniaturas de esta época el empleo de encuadramientos arquitectónicos, así como el uso abundante de oro y las orlas vegetales. Entre las obras producidas dentro de este estilo, cabe citar las Biblias historiadas, como la Biblia Pauperum, las dos biblias de Pamplona o la llamada Biblia moralizada de San Luis (catedral de Toledo); otras obras de devoción fueron el Salterio de la reina Blanca de Castilla (Biblioteca del Arsenal, París) y el Pasionario de Cunegunda (Praga), ya del siglo XIV. La obra maestra de la miniatura española de la época es el Códice de El Escorial de Las Cantigas, obra del scriptorium de Alfonso X.

Comienza a verse en esta época pintura sobre tabla, pudiéndose mencionar el Díptico de la Virgen (Museo de Berlín) y numerosos frontales catalanes y aragoneses, como el de Valltarga o el de Avià. En España se sigue cultivando la pintura mural en esta época, destacando la Sala Capitular de Sigena (MNAC) y la capilla de San Martín, en la Catedral Vieja de Salamanca, obra de Antón Sánchez de Segovia. En el techo de la catedral de Teruel pueden verse las pinturas atribuidas a Domingo Peñaflor.

Estilo italo-gótico

Este estilo se fue formando a lo largo del siglo XIII (Duecento) en Italia. Se fundieron las tradiciones del arte bizantino con los primitivos estilos clásicos o paleocristianos en pinturas y paneles de Florencia y Siena. Demostraban más realismo del que se encontraba en el arte románico y en el bizantino, caracterizado por una huida de la llamada maniera greca que dominaba Italia, y que fue sustituida por un estilo más realista. Se sentía fascinación por la perspectiva, y por la ilusión de crear espacios que parecieran reales, con figuras menos rígidas y estilizadas, más anatómicamente correctas y que presentaran estados de ánimo en sus gestos y actitudes. Se muestra también un interés por la narrativa pictórica y una espiritualidad intensificada por influencia franciscana.

En el siglo XIII (Duecento) se distingue la escuela toscana, particularmente la obra de Giunta Pisano. A esta primera etapa de la pintura gótica ha de atribuirse igualmente la labor de la escuela romana de mosaicos y pintural murales, cuyos nombres más destacados son los de Jacopo Torriti y Pietro Cavallini. Cavallini fundió la pintura de la tradición local romana (arte romano y arte paleocristiano) con las convenciones bizantinas; sus vigorosos y bellos frescos y mosaicos muestran un dominio del naturalismo.

Escuela florentina

Se considera a Cimabue el iniciador de la escuela florentina del Trecento. Trabajó en Roma en 1272, conociendo allí el mundo clásico y la pintura paleocristiana y románica, lo que le influyó para abandonar la bidimensionalidad del estilo bizantino y encaminarse a un mayor realismo. Su obra más conocida es la Maestà, que estaba en el altar de la iglesia de Santa Trinità de Florencia. A finales de siglo estuvo trabajando en la Asís.

El beso de Judas, 13041306, fresco, 200 x 185 cm, Capilla de los Scrovegni, Padua

No obstante, el gran maestro de esta escuela es un discípulo suyo, Giotto (h. 12661337), al que se considera como auténtico iniciador de la pintura moderna. Es Giotto quien busca representar el espacio correctamente, así como adecuar las expresiones y los gestos en relación con el estado de ánimo del personaje. Dio un tratamiento revolucionario a la forma y a la representación realista del paisaje, introduciendo la tridimensionalidad, lo que significó un gran paso en la historia de la pintura. Con él llega a la cumbre la pintura gótica italiana. En la Capilla de los Scrovegni, en Padua, se encuentra todo un ciclo de frescos (13051306) que mostraron escenas de la vida de la Virgen. También es importante su intervención en Asís, con un ciclo sobre la vida de San Francisco. Giotto tenía un gran poder para organizar toda una escena en torno a una imagen central, como puede verse en una de sus obras más famosas, el Beso de Judas. Estuvo en Roma en 1330, donde pintó un fresco en el palacio de Letrán. Allí conoció las innovaciones de Pietro Cavallini.

La impresión que les causó la fidelidad a la naturaleza de la obra de Giotto a sus contemporáneos, fue irresistible. La capacidad de simplificar y ordenar la experiencia de la realidad para lograr la representación directa de las cosas, junto a la disposición las historias en compartimentos historiados concebidos como ventanas donde Giotto sitúa los personajes cargados todavía de un peso escultórico que contrasta con la elocuencia de sus gestos. Sobre el fondo de arquitecturas o paisajes dibujados en complejas perspectivas, Giotto desarrolla el «espacio pictórico», un ámbito de tridimensional que se extiende en profundidad por detrás de la superficie pintada en lo que es la principal innovación de la pintura del Trecento y el más importante avance que se haya dado en toda la Historia de la Pintura. Con el espacio pictórico nace la pintura moderna. Seguidores suyos fueron Taddeo Gaddi y Andrea Orcagna.

La Peste Negra que devastó Italia a mediados del siglo XIV afectó profundamente a Florencia, lo mismo que a Siena. Su versión más impresionante es un fresco ejecutado en el año 1350 en el Campo santo de Pisa, el cementerio junto a la catedral de Pisa. Esta obra, atribuida a Francesco Traini, discípulo y seguidor de Giotto, reproduce fragmentos dramáticos y simboliza el crepúsculo de la gran pintura italiana del Trecento. Un incendio, en 1944, dañó el fresco, que tuvo que ser retirado.

La herencia de Giotto y Martini que había suscitado la mayor renovación pictórica de toda la Historia de la pintura, no se reencontrará en Italia hasta un siglo más tarde, cuando el genio del arquitecto Brunelleschi, juntamente con los pintores Masaccio y Piero della Francesca o del escultor Donatello, eleven los destinos del Arte hasta el Renacimiento.

Lonja de la Seda

Lonja de la Seda y Consulado de Mar de Valencia
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Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.

La Lonja de la Seda de Valencia o Lonja de los Mercaderes (en valenciano Llotja de la Seda o Llotja de Mercaders)1 es una obra maestra del gótico civil valenciano situada en el centro histórico de la ciudad de Valencia (España). Declarada, en 1996, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se encuentra situada en la Plaza del Mercado, número 31, frente a la Iglesia de los Santos Juanes y del Mercado Central de Valencia.

Fue construida entre 1482 y 1548, y su primer constructor fue Pere Compte entre los años 1483 y 1498 sobre el modelo de la Lonja de Palma de Mallorca, constituyéndose en un edificio emblemático de la riqueza del siglo de oro valenciano (siglo XV) y muestra de la revolución comercial durante la Baja Edad Media, del desarrollo social y del prestigio conseguido por la burguesía valenciana.2

Historia

La construcción de la Lonja, popularmente conocida como «llotja», en la Comunidad Valenciana y las islas Baleares,3 4 se ha interpretado como el resultado de la prosperidad comercial conseguida por Valencia en el siglo XV, y como un símbolo del poder de la ciudad para atraer a los comerciantes, en un momento en que ya se vislumbraban tiempos difíciles para la economía local derivados del descubrimiento de América y el consiguiente desplazamiento del comercio del Mediterráneo hacia el Atlántico.Nota 1

Las lonjas de comercio en la Corona de Aragón se construían siguiendo el mismo esquema: una sala de planta rectangular sostenida por columnas. La de Valencia fue precedida por la Lonja de Barcelona (1380-1392) y la Lonja de Palma (1420-1448),con unos pilares helicoidales donde se sostienen las bóvedas de crucería de tres naves.5 Entre los años 1541 y 1551 se edificó la lonja de Zaragoza del mismo tipo, pero ya con estilo renacentista. Considerando que el esquema arquitectónico era siempre el mismo, el Consejo General de la Ciudad, en 1469, insistió en la belleza del edificio que debía ser: «muy bella, magnífica y suntuosa, la cual sería honor y ornamento de esta insigne ciudad».6 La obra fue encargada al maestro Pere Comte, ya conocido en la ciudad por haber sido el encargado de las obras del último tramo de la Catedral.7

Patrimonio de la Humanidad

El interior de la Lonla de la Seda en Valencia.

Vista exterior.

Fue nombrado Monumento Nacional desde el año 1931,8 y la Unesco declaró la Lonja de la Seda Patrimonio de la Humanidad el 5 de diciembre de 1996,9 como «ejemplo totalmente excepcional de un edificio secular en estilo gótico tardío, que ilustra de manera espléndida el poder y la riqueza de una de las grandes ciudades mercantiles del Mediterráneo», siendo considerada como uno de los más brillantes ejemplos del gótico civil europeo. Las fachadas rectangulares de piedra picada, los suntuosos medallones renacentistas, las artísticas esculturas y gárgolas, las perfectas proporciones de las puertas y ventanas, de los escudos y de los merlones, recuerdan el esplendor del gótico tardío valenciano. Se sitúa en el mismo centro de la ciudad (barrio del mercado), delante de la plaza del Mercado, calificada por numerosos cronistas como un escenario colorista y ruidoso dotado de una sensualidad muy especial.10

Construido entre 1482 y 1533, este conjunto de edificios se destinó desde un principio al comercio de la seda y desde entonces ha venido desempeñando funciones mercantiles. Obra maestra del gótico flamígero, la lonja y su grandiosa Sala de Contratación ilustran el poderío y la riqueza de una gran ciudad mercantil mediterránea en los siglos XV y XVI.

Unesco, 5 de diciembre de 1996 Declaración como Patrimonio de la Humanida

– TRACERÍA: Dibujos geométricos de piedra, calados, en las ventanas o rosetones góticos, siglos XIII al XV. [Ver fotos de “Gablete” y “Rosetón”]

– TRÍPTICO: El retablo evoluciona durante el Gótico, siglos XIII al XV, pasando de una tabla a dos, “díptico”, tres, “tríptico” o a muchas, “políptico”, siendo las tablas laterales abatibles con el fin de cerrar el conjunto. En este caso su cara exterior se pinta con tonos grises, “grisallas”, que semejan esculturas. La creación de estos retablos supuso una gran novedad; la pintura se independiza del muro y se hace más humana y anecdótica, favorece la composición e incluso la devoción popular. Ejemplo: El Tríptico del Jardín de las Delicias, de El Bosco, principios del siglo XVI.

EL ARTE GÓTICO

– FLAMÍGERO: El Gótico flamígero, siglo XV y principios del XVI, es un periodo eminentemente decorativo del Gótico. Se emplean el arco conopial y el carpanel además del apuntado tradicional del estilo, las bóvedas de crucería estrelladas con terceletes y las de abanico y los ventanales decorados con tracería de formas curvilíneas, en S, como llamas, de ahí su denominación. En España se funden las formas del gótico flamígero con elementos mudéjares y aportaciones flamencas dando lugar al Estilo Hispano-Flamenco, Isabelino o Reyes Católicos. Ejemplo: San Juan de los Reyes en Toledo, de Juan Guas.

– GABLETE: Coronamiento triangular del muro, entre las torres, de la fachada gótica, siglos XIII al XV. Puede aparecer asimismo coronando vanos, pilares o estribos. También llamado piñón.

– GIROLA O DEAMBULATORIO: Galería semicircular prolongación de las naves laterales que rodea la parte trasera del presbiterio de una iglesia. En los edificios de planta central espacio deambulante que rodea el espacio central. [Ver foto de “Coro”]

– LONJA: Una lonja es un edificio o recinto donde se realizan transacciones comerciales, podemos encontrarlas desde el Gótico como monumentos civiles. Ejemplo: La Lonja de Valencia, de finales del siglo XV.

– MADONNA: Italianismo para referirse a la Virgen en la Historia del Arte, sobre todo a partir del Estilo Gótico, siglos XIII al XV. [Ver foto de “Doselete”]

– MANDORLA MÍSTICA: Italianismo que significa almendra, representada por un óvalo o marco almendrado que circunda o rodea al Cristo mayestático, de ahí que reciba el sobrenombre de “mística”, especialmente en el Románico, siglos XI y XII, y el Gótico, siglos XIII al XV.

– OJIVAL (ARCO): También llamado arco apuntado, está compuesto por dos porciones de curva que forman un ángulo en la clave, por lo que tiene dos centros. Es típico de la arquitectura del Gótico (siglo XIII-XV). [Ver foto de “Apuntado (arco)”]

– PINÁCULO: Remate piramidal, muy puntiagudo, con tracería, ganchos y otros detalles de embellecimiento, situado sobre los estribos exteriores de los monumentos del Estilo Gótico, siglos XIII al XV. Su función no sólo es decorativa, sino también constructiva al contribuir a desviar parte de los empujes oblicuos desde los arbotantes a los contrafuertes. [Ver foto de “Gablete”]

– POLÍPTICO: El retablo evoluciona durante el Gótico, siglos XIII al XV, pasando de una tabla a dos, “díptico”, tres, “tríptico” o a muchas, “políptico”, siendo las tablas laterales abatibles con el fin de cerrar el conjunto. En este caso su cara exterior se pinta con tonos grises, “grisallas”, que semejan esculturas. La creación de estos retablos supuso una gran novedad; la pintura se independiza del muro y se hace más humana y anecdótica, favorece la composición e incluso la devoción popular. Ejemplo: El Políptico del Cordero Místico, de Jan van Eyck, siglo XV.

– RETABLO: El retablo evoluciona durante el Gótico, siglos XIII al XV, pasando de una tabla a dos, “díptico”, tres, “tríptico” o a muchas, “políptico”, siendo las tablas laterales abatibles con el fin de cerrar el conjunto. En este caso su cara exterior se pinta con tonos grises, “grisallas”, que semejan esculturas. La creación de estos retablos supuso una gran novedad; la pintura se independiza del muro y se hace más humana y anecdótica, favorece la composición e incluso la devoción popular. El retablo hasta mediados del siglo XIV consistía en unas tablas pintadas con sentido ilustrativo y descriptivo de la vida del santo titular, ocupando el centro la efigie del mismo y a su alrededor, en pequeños recuadros, escenas de su vida. Pero en la segunda mitad del s. XIV el retablo pictórico ya está formado, es rígido, con múltiples tablas, con una ordenación de base arquitectónica (gótica, renacentista o barroca, según el estilo en el que se realizara) y con una distribución iconográfica bastante uniforme. Su organización es del modo siguiente: en la predela o banco, parte inferior de menor altura, pintan bustos de santos y en el centro es frecuente la Santa Cena u otros temas del Nuevo Testamento; en el calle central está representado el tema principal de la obra; en las calles o zonas verticales se recogen las escenas secundarias o complementarias del tema central, organizadas en cuerpos o divisiones horizontales; en las entrecalles, pequeñas tablas pintadas con santos en unos retablos, y en otros finas columnas o pilares; las cumbreras o espigas son los remates superiores de las calles. En la central se pinta, casi sin excepción durante el Gótico, el Calvario, en las restantes los temas no están fijados. Ejemplo: El Retablo de la Cartuja de Miraflores de Burgos, de Gil de Siloé, finales del siglo XV.

– ROSETÓN: Vidriera circular de gran tamaño calada con adornos y tracerías de piedra. Los rosetones se sitúan en la fachada occidental y las dos del transepto de las catedrales del Estilo Gótico. Ejemplo: La Catedral de Notre-Dame de París, siglo XIII.

– TRACERÍA: Dibujos geométricos de piedra, calados, en las ventanas o rosetones góticos, siglos XIII al XV. [Ver fotos de “Gablete” y “Rosetón”]

– TRÍPTICO: El retablo evoluciona durante el Gótico, siglos XIII al XV, pasando de una tabla a dos, “díptico”, tres, “tríptico” o a muchas, “políptico”, siendo las tablas laterales abatibles con el fin de cerrar el conjunto. En este caso su cara exterior se pinta con tonos grises, “grisallas”, que semejan esculturas. La creación de estos retablos supuso una gran novedad; la pintura se independiza del muro y se hace más humana y anecdótica, favorece la composición e incluso la devoción popular. Ejemplo: El Tríptico del Jardín de las Delicias, de El Bosco, principios del siglo XVI.

Le Beau Dieu (El bello Dios) 1230.

Beau Dieu de la Catedral de Amiens .

Se trata de un relieve alto, de carácter plástico. El material utilizado para realizar la escultura es la piedra, que como hay que recordar, crea un aspecto compacto de solidez y permite una vida más duradera a la obra. El tema es claramente religioso.
El Beau Dieu es un Cristo humanizado, que apareció en 1230 en Amiens y que el historiador Pijoán alabó como la “representación más excelsa de un gentil hombre del norte de Francia, culto y civilizado”. Aunque el Beau Dieu suplantara al Pantocrátor, tienen detalles en común bastante apreciables: la biblia en la mano izquierda y la mano derecha bendiciendo, son estos detalles.
Esta escultura, se trata de Le Beau Dieu ( El bello Dios), esculpido en el parteluz de la portada occidental de la Catedral de Amiens, en Francia. La fecha en la que la obra se enmarca es 1230 .
Portal del Juicio Final
El gran portal central o del Juicio Final tiene a sus lados otros dos portales más pequeños: el de la Virgen, a la derecha del espectador, y el de San Fermín, a la izquierda.
El tímpano por encima de la puerta principal está decorado con una representación del Juicio Final, cuando, según la tradición cristiana, los muertos resucitarán y serán juzgados por Cristo. Este tímpano está dividido en tres registros. En el nivel inferior, los resucitados salen de sus tumbas al sonido de las trompetas. El arcángel San Miguel y su balanza se encuentran en medio de ellos para hacer el pesaje de las ánimas. En la parte inferior de la escena, un demonio intenta provocar un engaño haciendo que la balanza se incline a su favor. En el registro intermedio, los condenados están separados de los escogidos y desnudos, son arrastrados por los demonios y dirigidos a la boca del monstruo, el Leviatan. En el registro superior, se encuentra Cristo en su trono, con las manos levantadas y el torso desnudo mostrando sus heridas. Está rodeado por la Virgen María y San Juan, que arrodillados interceden por la salvación de las almas; también hay ángeles que portan los símbolos de la Pasión.
La representación del infierno y el cielo está en las dovelas de las arquivoltas inferiores al tímpano. En el cielo, primero se ven las almas reunidas al lado de Abraham. Después se dirigen hacia una ciudad que representa la Jerusalén celestial. La representación del infierno, como se muestra, es muy similar a la de Notre-Dame de París. Se ven jinetes desnudos sobre caballos, evocando el Apocalipsis.
En el centro del pórtico central ,sobre el parteluz ,se encuentra la escultura de Cristo Salvador ,El Bello Dios de Amiens .En ambos lados de la doble puerta se hallan las grandes estatuas de los doce apóstoles y los cuatro profetas mayores. De izquierda a derecha sucesivamente: los profetas Daniel y Ezequiel, seguidos por Simón o Judas, Felipe, Mateo, Tomás, Jaime el Menor y Pablo. En la siguiente secuencia: Pedro, Andrés, Jaime el Mayor, Juan, Simón o Judas, Bartolomé, y los profetas Isaías y Jeremías.
Parte lateral izquierda
Parte lateral derecha
arco ojival boveda de cruceria
arbotantes vidrieras de colores
pinaculos muros mas ligeros
E:

Características de arquitectura románica y gótica manuel pedrero Presentation Transcript

  • 1. Características de la arquitectura románica y gótica
  • 2. La arquitectura románica y sus características más imprtantes
  • 3. Arquitectura Románica L a arquitectura rom ánica es un arte en el que, especialm ente, se d ed ica a la religi ón. Por eso, este arte, es m ás visto en iglesias y m onasterios.Iglesia Rom ánica d e D uratón (Segovia)
  • 4. Arquitectura RománicaEl arco d e m ed io punto es uno d e los elem entos m ás id entificativos d el arte rom ánico. En el interior d e algun tem plo o iglesia d e arquitectura rom ánica, suele estar sostenid o por cap íteles en los que se representa algún hecho b íblico, Arco d e m ed io punto d el anfiteatro anim ales,cuerpos geom étricos rom ano d e M érid a o vegetales
  • 5. Arquitectura Románica O tra característica d el arte rom ánico, son las b óved as d e cañón; que gracias a ellas, el ed ificio es m ás resistente. Al ser m ás pesad as que los techos d e m ad era,se necesitan m uros con m ayor grosor. Por eso, tienen que sujetar d ichos m uros los contrafuertes por d entro y por fuera
  • 6. Arquitectura Románica En la arquitectura rom ánica, d estaca la d ecoraci ón d e fachad as, cornisas y cap íteles. Sus puertas tienen una form a acam panad a y una planta en form a d e cruz latina, con una o tres naves, siend o la central m ás am plia que los laterales.C astillo d e M anzanares el Real (M ad rid )
  • 7. La arquitectura gótica y sus características más imprtantes
  • 8. Arquitectura Gótica L a arquitectura gótica se form ó cuand o el hom bre d ejó d e obsesionarse con D ios y d arse cuenta d e lo que le rod ea. Esto no d escarta el que haya tem plos religioso con unaC ated ral d e C uenca arquitectura gótica
  • 9. Arquitectura GóticaL a principal característica d e este arte es su altura y su form a esbelta que significa que d esean su ascensi ón hacia D ios. C ated ral d e Burgos
  • 10. Arquitectura Gótica Su lum inosid ad tam bi én es una característica m uy im portante d e la arquitectura gótica. Esto quiere d ecir que cualquier tem plo gótico esta com puesto, a parte d e otras cosas, porVid rieras góticas m uchas ventanas y vid rieras
  • 11. Arquitectura GóticaSu planta suele ser d e tres o cinco naves y aunque la cruz sobresalga, está m ás centrad a que las d e la arquitectura rom ánica:

las ventanas eran muy grandes  i decoradas con vidrierias. goticas

los muros eran muy gruesos: Romanicas

se utilizaba el arco de medio punto: romanica

los edificios eran altos i esbeltos:gotica

habia contrafurtes,que servian para repartir el peso de las paredes: romanica

se utilizaba la boveda de cruceria: romanica

empleaban  arbotantes para repartir el pesode las bovedas i los muros: gotico

F:  describe las caracteristicas de la pintura gotica a traves de la imagen:

Pintura sobre tabla

Aunque se ha dicho que la pintura gótica tiene su espacio propio en los grandes vitrales de las Catedrales y en las miniaturas polícromas de los libros, lo cierto es que la pintura propiamente dicha donde subsistió fue en los retablos, las tablas pintadas que forman los frontales o los laterales de los altares y en los muros de las capillas laterales. Puede diferenciarse, además, entre los retablos, que son tablas pintadas o esculpidas que ornamentan los altares de las iglesias, y las tablas de devoción, individuales, de menor tamaño, que adornan las iglesias y las casas particulares.

Maestá del Duomo de Siena, obra de Duccio di Buoninsegna, una de las obras más famosas de la pintura italiana; temple sobre madera, 214 x 412 cm Museo dell’Opera Metropolitana del Duomo, Siena.

La pintura sobre tabla, generalmente retablos, se impuso por toda Europa. En el siglo XV era ya la forma pictórica predominante, suplantando incluso a las vidrieras. De tablas o frontales únicos se pasó a dípticos, tríptico, y luego complicados polípticos que combinaban numerosas piezas hasta llegar a los grandes retablos del siglo XIV, con muchas tablas que se organizan con el banco o predela (cuerpo inferior) y calles verticales, separadas por estrechas entrecalles; en la calle central se representaba el tema principal del retablo.

Se ejecutaba al temple, que usaba como aglutinante el huevo o la cola obtenida de los huesos de animales. Es novedad de la última fase del gótico el cambiar ese aglutinante por aceite, dando así lugar a la pintura al óleo. El óleo sobre lienzo no se hizo popular hasta los siglos XV y XVI y fue el punto de partida del arte renacentista.

2:

Características generales

La característica más evidente del arte gótico es un naturalismo cada vez mayor, frente a las simplificadas e idealizadas representaciones del románico. Se considera que esta característica surge por vez primera en la obra de los artistas italianos de finales del siglo XIII, y que marcó el estilo dominante en la pintura europea hasta el final del siglo XV. La pintura gótica se aproxima a la imitación a la naturaleza que será el ideal del renacimiento, incluyendo la representación de paisajes, no obstante, sigue siendo poco usual. Se desprende de los convencionalismos y amaneramientos bizantinos y románicos, pero no toma como ideal de belleza el arte griego ni romano antiguo. Por lo mismo, aunque dicha pintura es un verdadero renacimiento, se distingue de la propiamente llamada del Renacimiento clásico en que no cifra, como ésta, su perfección en la belleza de las formas exteriores (que, aún sin descuidarlas, resultan, a veces, algo incorrectas en la pintura gótica) sino, sobre todo, en la expresión de la idea religiosa y en dar a las figuras cierto sabor místico y eminentemente cristiano. A pesar de ello, también ha de decirse que es en este momento en el que comienza la pintura profana, esto es, la pintura en que los temas ya no son siempre religiosos.

En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas (recuperación de la filosofía de Aristóteles a través del averroísmo, humanismo de San Francisco de Asís) se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos (los santos, los ángeles, la Virgen María, Cristo) en un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones y sentimientos (placer, dolor, ternura, enojo), rompiendo el hieratismo y formalismo románico. El artista gótico busca su inspiración en la vida. Hay mucho sentimiento en las obras góticas. Paralelamente, la cultura burguesa demanda una nueva elegancia dentro del arte. Hay más detalles narrativos, más frescura, color, luminosidad,… que se logran con técnicas más refinadas.

En el principio del periodo gótico, el arte se producía principalmente con fines religiosos. Muchas pinturas eran recursos didácticos que hacían el cristianismo visible para una población analfabeta; otras eran expuestas como iconos, para intensificar la contemplación y las oraciones. Los primeros maestros del gótico conservaban la memoria de la tradición bizantina, pero también crearon figuras persuasivas, con perspectiva. En efecto, se produjeron lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes (que permiten la mayor difusión de un arte mobiliar), los pigmentos y los aglutinantes.

G:

Pórtico

Tesoro de los atenienses en Delfos, un templo dórico dístilo in antis.

Pórtico septentrional o “de las cariátides” en el Erecteion de la Acrópolis de Atenas. El edificio, de orden jónico, tiene una composición asimétrica, con otros dos pórticos: el oriental, hexástilo y el meridional, tetrástilo.1

Templo de Atenea Niké, en el mismo lugar, un templo jónico tetrástilo.

Pronaos del Panteón de Agripa, octástilo.

Pórtico norte de la Catedral de Chartres, estilo gótico.

Pórtico de Donato Bramante en San Ambrosio de Milán, Renacimiento florentino del siglo XV (Cuattrocento).

Pórtico del Palacio de los Conservadores del Capitolio romano. Miguel Ángel y Giacomo della Porta, 1568.

Pórticos de la Villa Rotonda, de Andrea Palladio (1566-1585).

La colonnade de la fachada este del palacio del Museo del Louvre, de Claude Perrault (1667), Clasicismo francés.

Colonnade Row o LaGrange Terrace de Nueva York, de Ithiel Town, 1833.

Marktbrunnkolonnade en Karlovy Vary.

Pórtico “de los buzones” del Palacio de Comunicaciones de Madrid (Antonio Palacios, 1907), Eclectismo.

Un pórtico es un espacio arquitectónico conformado por una galería de columnas adosada a un edificio.

La stoa (palabra griega traducible como “pórtico”) era una construcción propia del urbanismo griego, común en las ágoras, y que consistía básicamente en una columnata que sostenía un alargado espacio cubierto. Las entradas monumentales a los recintos sagrados, que también estaban porticadas, se denominaban propileos.

Pronaos era el pórtico situado delante de la cámara sagrada o cella de los templos griegos o romanos. Es célebre el que da paso al Panteón de Roma, que de hecho es muy anterior al espacio interior, cubierto con la gran cúpula de Adriano, y sigue llevando en el friso la epigrafía que atribuye a Agripa su construcción. El templo romano típico (como la Maison Carrée de Nimes) tenía el pronaos delimitado con sólo las columnas, sin muros laterales de cierre (sí existentes en algunos templos in antisantae, las columnas o pilares que flanquean la entrada-2 griegos, una tipología derivada del megaron micénico). El significado de la palabra griega pronaos es «ante el templo». En latín, el pronaos también se denominaba anticum o prodomus. Cryptoporticus (“criptopórtico”, de crypta y porticus) es el pasaje o galería semi-subterráneo cuyas bóvedas sostienen los pórticos de foros o villas.

En la arquitectura medieval se realizaron estructuras denominadas “pórticos” (en francés antiguo porche, del latín porticus, la palabra castellana “porche” provendría del catalán porxe)3 ante las portadas de algunas catedrales, como el pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela (Maestro Mateo, siglo XII –Románico-), pero con diferente concepción formal.4 El Renacimiento rescató el antiguo concepto greco-romano y lo aplicó a distintas tipologías de edificios, como la villas palladianas, de gran difusión en la arquitectura anglosajona (The VyneJohn Webb, 1654- fue el primer ejemplo, posteriormente muy imitado tanto en Inglaterra –Cumberland Terrace, de John Nash, 1826-, como en Estados Unidos -pórtico este del Capitolio y muchos otros edificios legislativos, aunque la primera utilización de un pórtico clásico para tal destino fue el Palais Bourbon de París-). En el Barroco se usaron los pórticos con muy distintos criterios (colonnato de Bernini en la Plaza de San Pedro de Roma -1657-, colonnade de Claude Perrault en el Louvre de París -1667-, fachada oeste de la catedral de San Pablo de Londres, de Christopher Wren -1675-,5 Karlskirche de Fischer von Erlach en Viena -1714-) La arquitectura neoclásica utilizó reiteradamente los modelos greco-romanos (Königsplatz de Múnich –Leo von Klenze, 1815-).

A pesar de que existen diferencias conceptuales entre ambos términos, “pórtico” y “atrio” se utilizan de forma casi intercambiable, incluso en la bibliografía; donde también es habitual utilizar “pórtico” para denominar cualquier tipo de portada arquitectónica, aunque propiamente sólo serían pórticos las portadas cubiertas y con columnas o arcadas.6 Más confusa es la distinción entre “pórtico” y “soportales” o calles y plazas porticadas; el propio DRAE define “porticado” como dicho de una construcción: que tiene soportales.7

Tipos de pórtico en la arquitectura clásica

Panorámica de la Königsplatz de Múnich.

Los edificios se pueden clasificar en función de las columnas que posee el pórtico de su fachada principal, que suele estar en el frente más corto.

Dístilo

Dístilo se denomina al edificio que tiene dos columnas o pilastras en una o más fachadas. Se llama dístilo in antis, cuando dichas columnas están situadas entre dos pilastras que se alzan a ambos lados de la misma.

Tetrástilo

El edificio tetrástilo tiene cuatro columnas en su fachada principal. Era comúnmente empleado por los griegos y los etruscos para pequeñas estructuras de edificios públicos.

Los romanos prefirieron el pórtico de cuatro columnas para sus santuarios, como el de Portuno, y para templos como el de Venus y Roma, y para los pórticos de entrada de grandes edificios públicos, como la Basílica de Majencio.

Denario de la época de Julio César:en el anverso, puede verse un templo tetrástilo.

Hexástilo

Los edificios hexástilos tenían seis columnas en fachada y eran los pórticos típicos del estilo dórico.

Hexástilo griego

De orden dórico son:

El pórtico hexástilo también fue aplicado en el templos de orden jónico, como el Erecteónn de la Acrópolis de Atenas.

Hexástilo romano

Con la colonización griega del sur de Italia, el hexástilo fue adoptado por los etruscos y posteriormente por los romanos. El gusto romano pseudoperipteral favoreció los edificios estrechos con altas columnas, levantadas sobre podios para más grandiosidad y esplendor conferido por altura considerable. La Maison Carrée en Nimes es el templo romano mejor conservado que sobrevive de la antigüedad clásica.

Octástilo

El octástilo tenía ocho columnas. Estos edificios son más raros que los hexástilo en canon clásico griego arquitectónico. Los edificios octástilos más conocidos que sobreviven de la antigüedad son el Partenón de Atenas, construido durante el Siglo de Pericles (450-430 a. C.), y el Panteón de Agripa en Roma (125 a. C.).

Decástilo

El decástilo tiene diez columnas, como el templo de Apolo Didimeo en Mileto, y el pórtico del University College de Londres.

Dodecástilo

El dodecástilo tiene doce columnas, como del Palacio Borbón, en París.

Pórticos y columnatas en la arquitectura del Próximo Oriente Antiguo

El concepto de fachada con pórtico no es habitual de la arquitectura del Próximo Oriente Antiguo, aunque se hizo un uso intensivo de las columnas en la arquitectura egipcia y persa. El templo de Jerusalén construido por Salomón tuvo una fachada con puerta flanqueada por columnas, a las que incluso se puso nombre (Boaz y Jachin), y estaba rodeado de pórticos.

Pórticos en la arquitectura islámica

Pórticos en la arquitectura no occidental

Tanto las arquitecturas orientales (arquitectura china, arquitectura japonesa, arquitectura de la India) como la arquitectura precolombina americana utilizan pórticos en sus construcciones.

El Pórtico Real

El llamado Pórtico Real (Portail Royal), se construyó en la década de 1140 para la anterior catedral románica y tiene forma de embudo, lo que posteriormente sería una norma común para las catedrales góticas. Las esculturas y relieves están inspirados en los del pórtico oeste de la basílica de Saint-Denis, que fueron destruidos durante la reforma. Las jambas están decoradas por altas figuras de reyes y personajes del Antiguo Testamento, se cree que los antepasados de Cristo, ya que las figuras son básicamente simbólicas. Las estatuas muestran una expresión serena, distinta a la severidad habitual en el románico precedente. Las figuras reales tienen una estatura menor, pero aun así casi igual que las figuras bíblicas, simbolizando una relación de parentesco entre la realeza y la divinidad. Los frisos de la izquierda narran escenas de la vida de la Virgen en su juventud con San Joaquín y Santa Ana enfrentándose a la infertilidad, lo que podría ser una referencia a la devoción local hacia la Virgen como protectora de parturientas y neonatos. Los frisos de la derecha relatan escenas de la vida de Cristo, con el Bautista y la Presentación en el Templo. El tímpano está decorado con una escena del Juicio Final con Cristo Pantocrátor enmarcado en una mandorla rodeado por los símbolos de los evangelistas. Cristo alza su mano derecha y sostiene el Libro de la Vida en la izquierda; pose única en la imaginería medieval y que se cree simboliza la esencia humana y divina de Cristo en iguales proporciones. El friso del dintel representa a los doce apóstoles. Están enmarcados por arquitecturas en cuatro grupos de tres figuras con un simbolismo que indica que han predicado la trinidad en los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Las arquivoltas muestran ángeles y a los veinticuatro patriarcas del Apocalipsis.

El pórtico izquierdo está dedicado a la ascensión de Cristo (o tal vez su segunda venida). El tímpano muestra a Cristo en una nube sostenido por dos ángeles. Debajo hay dos frisos, el superior muestra a cuatro ángeles cantores y el inferior diez figuras que posiblemente sean apóstoles y que portan libros y pergaminos contemplan a Cristo. Las dos arquivoltas muestran los símbolos del zodiaco y labores relativas a los doce meses, temas comunes en el románico francés.

El pórtico derecho muestra la misma estructura. Su tema es la pureza de María y su dignidad como madre de Cristo. En el tímpano figura la Virgen con el niño entronizada entre dos ángeles. En el momento de su construcción esta representación era una novedad ya que el tema central había estado siempre dedicado a Cristo. La arquivolta superior muestra la Presentación en el Templo, con la Virgen, Simeón y otras figuras. La arquivolta inferior narra la Anunciación, Visita, Natividad y Anunciación a los pastores cuidando sus rebaños, algo inusual; mostrar hombres comunes entre las figuras divinas. Las arquivoltas están decoradas con ángeles la interior y la exterior con las siete artes liberales (y dos símbolos zodiacales que no cupieron en el lado izquierdo) combinadas con figuras relativas del mundo antiguo: gramática y Prisciano o Elio Donato, retórica y Cicerón, dialéctica y Aristóteles, aritmética y Pitágoras, geometría y Euclides, astronomía y Ptolomeo y música y Nicómaco. Los capiteles de esta puerta muestran escenas de la Pasión, la entrada a Jerusalén, la Última Cena, la Sepultura y el Duelo de las mujeres.

El rosetón muestra en sus vitrales a Cristo juez en el Juicio Final rodeado por los cuatro evangelistas y ángeles. En los círculos externos ángeles trompeteros y escenas de resurrección, Infierno y Paraíso. En los tres ventanales se muestra la Pasión y Resurrección en la izquierda, la Encarnación en la central y a Jesé padre de David en la derecha..

El transepto

El transepto es ancho aunque sobresale poco de la nave principal. Sus fachadas constan de sendos rosetones, el del lado norte describe la glorificación de la Virgen y el del lado sur la glorificación de Jesucristo. Estos se asientan sobre hileras de cinco ventanas sobre tres pórticos, siguiendo las proporciones de la fachada principal y aumentando el efecto de unidad arquitectónica. En un principio se pensó en abrir en ellas simples aberturas pero al final se dotaron de tres profundos pórticos ricamente esculpidos y de dos torres en cada una que quedaron sin concluir. El modelo de rosetones está copiado directamente de Laon pero los pórticos triples son exclusivos de Chartres.

La fachada norte

Pórtico norte.

En el lado norte el pórtico central muestra la coronación de la Virgen con figuras de profetas y santos. La Virgen es representada como reina de los Cielos a la derecha de Cristo también coronado y bendiciendo a María. Están rodeados de ángeles con incensarios y en oración y rodeados por una arquería que simboliza el palacio celeste. Ambas figuras son de igual tamaño y ocupan lugares de igual importancia. En el friso del dintel se representa a la izquierda la muerte de María yaciendo en una cama y rodeada de los doce apóstoles. Su alma, en la forma de un niño, asciende a los brazos de Jesús. A la derecha se narra la resurrección de la Virgen: unos ángeles alzan el cuerpo sin vida de María para reunirlo con su alma. Aunque no hay en los Evangelios narración alguna sobre la resurrección de la Virgen existe una tradición que es frecuentemente representada a partir del inicio del culto mariano en la edad media. El obispo Fulberto era ferviente creyente de esta tradición por lo que el suceso se narra con frecuencia en Chartres. En el parteluz figura una imagen de Santa Ana con la Virgen niña en brazos (en la actualidad dañada y sin cabeza). Esta figura fue añadida probablemente a raíz de la cesión a la catedral de la reliquia de la cabeza de Santa Ana, traída de Constantinopla en 1204, aproximadamente la fecha cuando se inició el pórtico, por lo que se reservó a esta efigie un lugar de honor. Debajo hay una imagen de su marido, San Joaquín contemplando su rebaño de ovejas mientras el arcángel San Gabriel le anuncia el embarazo de Ana. La historia de Santa Ana y San Joaquín es apócrifa pero tuvo gran difusión desde que fue recogida en la Leyenda Dorada por Santiago de la Vorágine. La segunda arquivolta representa figuras que se cree son profetas del Antiguo Testamento, mientras que la tercera y la cuarta muestran los antepasados del linaje de María. La última arquivolta muestra profetas con libros y pergaminos. En los relieves alrededor del arco se narra la creación y caída del hombre. En las jambas hay estatuas que se corresponden con las de los doce apóstoles del lado sur. Muestran profetas del Antiguo Testamento que dan testimonio del compromiso entre Cristo y su iglesia: Melquisedec, Abraham, Moisés, Samuel, David, Isaías Jeremías, Simeón, San Juan Bautista y San Pedro. Las estatuas tienen rostros ovalados y son más realistas que en la entrada oeste.

El pórtico izquierdo está dedicado a la Natividad y la Anunciación, tema que es también tratado en la entrada oeste. El portal derecho se dedica a los trabajos de Job en el tímpano, probablemente en referencia a las dificultades que tuvo que atravesar la Iglesia en el siglo XIII. Las arquivoltas representan a Sansón, Gedeón, Esther y Judit venciendo a los enemigos que simbolizan las amenazas que pesan sobre la Iglesia. Son célebres la figura llamada la Santa Modesta, una imagen femenina con una sonrisa seductora y una figura que representa a un gordo Salomón en el pórtico derecho.

Las vidrieras del rosetón muestran en su centro la Glorificación de María con ángeles y el Espíritu Santo. En el círculo externo figuran reyes y profetas del Antiguo Testamento. Fue donado por la reina Blanca de Castilla en 1230, por lo que muestra en las enjutas debajo de este las armas de Francia y de Castilla alternadas. En los cinco ventanales se muestran dos figuras en cada uno: Melquisedec y Saúl, David y Jeroboam, Santa Ana y la Virgen Niña sobre las armas de Francia, Salomón y Nabucodonosor y por último Aarón y el faraón. La cubierta de los pórticos está decorada con bajorrelieves con un patrón cuatrifoliados en arcos trifoliados.

Este portal fue concluido hacia 1270 y cuenta con unas 700 piezas esculpidas. En este portal es posible apreciar la evolución estilística entre la escultura del siglo XII y la del XIII, aquí las esculturas están más evolucionadas que las de la fachada occidental, con vestiduras que caen de forma más natural y los rostros son más espontáneos y realistas. Las cabezas de algunas figuras son demasiado grandes pero los cuerpos son menos rígidos y más proporcionados que en la entrada principal.

Contiene dos torres al rededor de la nave principal que significan que existen dos campanales para los inicios de la misa con un aspecto totalmente gotico con una cruz de tipo latina en la pinta de cada una, mantiene los elementos del gótico medieval en la planta de 3 naves basilical, arquería ojival que genera bóveda nervuda de crucería. En el crucero existe un tambor octogonal cubierto con cúpula ojival. En la fachada mantiene un tímpano triangular, rosetón de vidrios catedrales de colores y las puertas y ventanas con arcos ojivales y arquivoltas descendentes.

La fachada sur

El pórtico sur es un regalo del conde Pierre Mauclerc, de la familia real. Este pórtico introduce nueva iconografía al estilo de Chartres. El portal central muestra el Juicio Final con esculturas de los apóstoles en las jambas. En el dintel sobre la puerta hay un friso con una visión del Apocalipsis, con el Cielo y el Infierno. Es la primera vez en la iconografía religiosa que se narran el Juicio Final y el Apocalipsis conjuntamente. Hasta entonces ambos temas habían sido tratados siempre de forma independiente pese a estar estrechamente relacionados. Cristo es representado en el tímpano con rasgos amables y humanos en el juicio final, esta figua es conocida como el Beau Dieu. La escena es en general tratada por el escultor de forma que inspira compasión divina, muy diferente a otras representaciones anteriores en las que se intenta resaltar el sufrimiento para inspirar temor a la ira de Dios. Tradicionalmente se hubiesen representado a los cuatro apóstoles tanto en el Juicio Final como en el Apocalipsis pero al unir ambas escenas estos quedaron excluidos de los relieves, por lo que son representados en las jambas del portal en estatuas de mayor tamaño. Esto deja un espacio disponible en los relieves que es ocupado por la Virgen, a la derecha de Cristo, y por el Juan el apóstol que ruegan a Cristo por las almas de los juzgados aumentando la sensación de compasión en el conjunto. Ambas figuras son del mismo tamaño que Jesús, lo cual para algunos teólogos de la época daba una imagen demasiado humanizada de Cristo. Esta equiparación de tamaño se cree que puede simbolizar el poder de intercesión de la Virgen y de San Juan, que había sido establecido ya desde los tiempos de la primera iglesia bizantina.

El pórtico izquierdo está dedicado a los mártires de la Iglesia, con el martirio de San Esteban como escena central en el tímpano. Son célebres en este pórtico las figuras de San Jorge y San Teodoro, en las que contrasta el aspecto anciano y adusto del primero con el rostro joven y bello del segundo.

El portal derecho se conoce como el Portal de los Confesores. Este se contrapone al izquierdo; mientras que los mártires dan testimonio de Dios con su muerte los confesores lo hacen con su vida. Tanto unos como otros serán admitidos en el Paraíso el día del Juicio Final que se narra en el centro.

Los vitrales son de la misma época que los del lado norte y muestran la Glorificación de Cristo en el rosetón con los evangelistas y ángeles y en el círculo externo los patriarcas del Apocalipsis y las armas de los donantes de la vidriera (no tiene enjutas). En los ventanales muestra a los cuatro evangelistas en la parte superior de cada ventana lateral (Lucas, Mateo, Juan y Marcos de izquierda a derecha) sobre los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel (en el mismo orden). En la ventana central figura la Virgen con el Niño.

La cabecera

Vidriera (siglo XIII).

El coro, situado al este, es de cinco naves. El principal problema al que se enfrentó el arquitecto fue la unión armónica con la cabecera ya que la distancia que separa los pilares al rodear el presbiterio debe ser forzosamente menor lo que produce una discontinuidad rítmica. Para ello el maestro optó por emplear ventanas simples, en sustitución de las dobles con rosetón de la nave principal, y reducir a la mitad el intercolumnio. El deseo del cabildo de aprovechar los cimientos románicos complicó el diseño de la cabecera, construyéndose tres capillas profundas sobre las románicas y otras cuatro intercaladas y menos profundas. Al igual que en las fachadas del transepto, en el coro hay dos torres inacabadas, una a cada lado.

El coro está separado de la girola por un muro decorado con un conjunto de cuarenta grupos escultóricos que suman doscientas estatuas realizadas por Jehan de Beauce a comienzos del siglo XVI en estilo renacentista y que narran escenas de la vida de Jesús y de la Virgen.

La cripta

La cripta de Chartres es enorme, la más grande de Francia y una de las mayores de la cristiandad tras San Pedro de Roma y la Catedral de Canterbury. Aquí se pueden apreciar los restos de construcciones anteriores sobre los que se asienta la actual catedral que conforman dos criptas concéntricas. Los restos de la iglesia edificada en tiempos carolingios conforman la base del coro y la girola. Se han realizado excavaciones que muestran restos que se remontan a la época romana. La cripta conserva frescos del siglo XII, además de otras piezas expuestas. Se exhibe una reproducción de una imagen de la Virgen destruida durante la Revolución; Notre Dame Sous-Terre (Nuestra Señora del Subsuelo), una virgen negra, tal vez una figura precristiana atribuida a la Virgen. En una capilla de la cabecera se encuentra el pozo de los Saints-Forts, nombre que se deriva del latín locus fortis o sitio fuerte. Según la tradición en 858, durante el saqueo de la ciudad por parte de los normandos, fueron arrojados a este pozo las reliquias de San Altin y San Eodaldo, evangelizadores de la ciudad en el siglo III.

También se exponen en la cripta diversas piezas como los originales de algunas estatuas retiradas de los portales y que han sido sustituidas por copias para garantizar su conservación.

Otros elementos

Fachada sur.

Aunque por desgracia la mayoría de la imaginería original se ha perdido (el retablo de la crucifixión se destruyó en el siglo XVIII), la fachada occidental, llamada el Pórtico Real, es especialmente importante gracias a una serie de esculturas de la mitad del siglo XII; la portada principal contiene un magnífico relieve de Jesucristo glorificado; la del transepto (o nave transversal) meridional (c. 1224-1250) se organiza en torno a unas imágenes del Nuevo Testamento, que narran el Juicio Final; mientras que el pórtico opuesto, situado en el lado norte, está dedicado al Antiguo Testamento y al advenimiento de Cristo y destaca por la impresionante calidad del grupo escultórico dedicado a la Creación.

Uno de los elementos más famosos de la catedral es el laberinto trazado sobre el pavimento que data de 1205. Es un alicatado circular de 13 metros de diámetro situado en el eje de la nave central en el que baldosas blancas y negras forman un estrecho sendero con múltiples circunvoluciones que conducen al centro. Parece ser que en este círculo central existió una placa de bronce o latón con las figuras de Teseo, Ariadna y el Minotauro. Ésta fue retirada y fundida durante la Revolución francesa para fabricar cañones. En la edad media existían numerosas iglesias con laberintos de este tipo que han ido desapareciendo en épocas posteriores. El sendero del laberinto representaba una peregrinación simbólica que el peregrino debía recorrer a pie o de rodillas hasta la roseta central. Las medidas y trazado de este tipo de laberintos tiene un profundo y complejo simbolismo numerológico y filosófico que tiene su origen al parecer en conocimientos esotéricos con origen en oriente. El laberinto tiene once círculos concéntricos y tiene la particularidad de tener el mismo diámetro que el rosetón oeste y de distar del umbral de la entrada la misma longitud que la altura de este por lo que si la fachada se extendiera sobre el suelo interior el rosetón coincidiría con el laberinto.

Pórtico de la Gloria

Detalle del Pórtico de la Gloria. Esta imagen se encuentra en la fachada occidental de la catedral.

El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela es un pórtico de estilo románico realizado por el Maestro Mateo y sus colaboradores (su obradoiro o taller) por encargo del rey de León Fernando II, quien donó a tal efecto cien maravedíes anuales,1 entre 1168 y 1188, fecha esta última que consta inscrita en la piedra como indicativa de su finalización.

Antes de comenzar los trabajos del Pórtico, su taller terminó las naves de la Catedral teniendo para ello que construir una novedosa cripta para salvar el desnivel entre las naves y el terreno de alrededor.

El 1 de abril de 1188 se colocaron los dinteles del Pórtico y la conclusión del conjunto se demoró hasta el año 1211, en el que se consagró el templo con la presencia del rey Afonso IX.

El Pórtico actual no es exactamente el resultado de la obra del Maestro Mateo, ya que algunas de sus figuras originales fueron retiradas al construirse la actual fachada de la Catedral (“la fachada del Obradoiro“), quedando conservadas en el Museo Catedralicio. Por lo demás, el Pórtico originalmente estaba policromado, pero hoy solo quedan restos de la pintura en algunos puntos.

Estructura arquitectónica

Pórtico del la Gloria.

La estructura arquitectónica del pórtico consiste en tres plantas superpuestas: la cripta, que simboliza el mundo terrenal; el pórtico propiamente dicho, que constituía la puerta de entrada occidental a la catedral y que permaneció abierto al exterior durante la Edad Media, y en el que se representa la Jerusalén rojo; y la última planta era la tribuna, que por medio de un rosetóns posibilitaba que estuviera iluminada todo el día; representa la elevación de los humanos a lo divino.

El conjunto escultórico pretende ser una representación de la ciudad celeste, utilizando en la iconografía diferentes símbolos tomados del Apocalipsis de San Juan y de otros textos del Antiguo Testamento. Otras teorías (como la del profesor Serafín Moralejo) explican las figuras y su disposición en una representación en piedra del Ordo Prophetarum, una obra teatral de tipo religioso del siglo XII en la que San Agustín convoca a los profetas para alabar a Dios y condenar a los judíos.

Está constituido por arcos de medio punto que se corresponden con cada una de las tres naves de la iglesia, sustentados por gruesos pilares con columnas adosadas. El arco central es el mayor (el doble que cada uno de los laterales), es el único que posee tímpano y está dividido por una columna central, el parteluz, con la figura de Santiago.

Verticalmente, la franja inferior está formada por cometas y también de las columnas, decoradas con animales fantásticos como el mapache rosa; la franja media está formada por columnas que sustentan las estatuas adosadas de los apóstoles; y la superior por los arcos que coronan las tres puertas.

El arco central

A los dos lados de los Evangelistas, tras San Marcos y San Lucas, aparecen cuatro ángeles a cada lado con los instrumentos de la Pasión de Cristo. Unos llevan, sin tocarlos directamente, la cruz y la corona de espinas (a la izquierda) y la lanza y los cuatro clavos (a la derecha), otros, la columna en que fue flagelado, la jarra con la que se lavó Poncio Pilato, una caña con una esponja, la vara y un pergamino (en el que unos ven la sentencia de la crucifixión y otros la inscripción con el INRI de la cruz). Sobre las cabezas de estos ángeles, dos nutridos grupos de almas de los bienaventurados, 40 en total, representando a la turba celeste que nadie podía contar, en cita del Evangelio.

El tímpano central se corona con una arquivolta en la que aparecen sentados los 24 ancianos del Apocalipsis, en representación de cada una de las 24 clases sacerdotales del antiguo Templo de Jerusalén, portando cada uno un instrumento musical, como preparando un concierto en honor de Dios. Los instrumentos, una zanfoña, 14 cítaras, 4 salterios y dos arpas, fueron reconstruidos hace pocos años y se realizaron conciertos con ellos. Dos de ellos (las figuras 4 y 21, contando de izquierda a derecha) no tocan ningún instrumento, sino que sostienen una redoma.

En los espacios que unen el arco central con los arcos laterales hay dos ángeles en cada uno, que representan al pueblo judío (el primero de la izquierda) y el pueblo de los gentiles (el primero de la derecha), y los niños que llevan en el colo simbolizan las almas que llevan hacia Dios.

La forma en la que el Maestro Mateo representa a Jesucristo rompe con la visión apocalíptica medieval que imperaba hasta entonces. Quiere mostrar un Dios más humano y menos justiciero y lejano, y por eso refleja a Dios con las heridas en manos y pies, y a los anciones del Testamento parecen reír y conversar entre ellos.

El parteluz

En el parteluz hay que empezar por la descripción de la figura sedente de Santiago Apóstol, con el bastón de peregrino, como patrón de la basílica. Santiago aparece portando un pergamino en el que está escrito Misit me Dominus (Me envió el Señor). Sobre su cabeza, la columna termina con un capitel en el que se representan las tentaciones de Cristo en tres caras: en la que mira hacia el interior del templo y en la que rezan dos ángeles arrodillados. Al pie del santo, otro capitel con las figuras de la Santísima Trinidad.

Bajo el apóstol se representa el árbol de Jesé, nombre que recibe el árbol genealógico de Jesucristo a partir de Jesé, padre del rey David. Esta es la primera vez que se representa en la Península Ibérica este tema en la iconografía religiosa. La columna reposa sobre una base en la que hay una figura con barba recostada sobre el pecho (quizá una imagen de Noé) y dos leones. Durante siglos fue costumbre que los peregrinos que llegaban a Santiago y accedían a la catedral tocaran el pie izquierdo del santo, simbolizando así el final de su camino. Otra tradición llevaba a los peregrinos a pasar la mano por entre las cavidades del árbol mientras rezaban cinco oraciones, antes de entrar en la catedral.

Al pie de esta columna central pero en la parte superior, hacia el Altar Mayor de la Catedral, está la figura arrodillada del propio Maestro Mateo, portando un cartel en el que está escrito Architectus. También con él hay una costumbre de siglos, que consiste en golpearse la cabeza contra la del escultor -tres veces-, para adquirir así parte de su sabiduría. Esta tradición, originalmente propia de los vecinos de Santiago y finalmente asumida por los peregrinos, justifica el apodo de Santo dos croques con el que se conoce popularmente a esta estatua.

Leyenda

Cuenta la leyenda que el arzobispo fue a visitar las obras cuando estaban próximas a terminar. Cuando el Maestro Mateo le estaba explicando el significado de las diferentes figuras, el arzobispo le preguntó por una que el maestro no había citado y que destacaba en el tímpano central.

Mateo reconoció que esa figura era él mismo, porque consideraba merecer la gloria después de la obra de arte que estaba haciendo con tanto éxito, pero el clérigo le recriminó duramente su falta de humildad.

Pasado el tiempo, Mateo llamó al arzobispo para que viese el Pórtico ya terminado y, cuando este llegó, lo primero en lo que se fijó fue en que aquella figura había desaparecido del tímpano, pero ahora había otra nueva escultura en la parte de atrás, arrodillada y sin luz. Así se quería representar el maestro Mateo ahora, humilde y arrepentido por pretender retratarse junto a Dios.

Los Apóstoles y Profetas

Apóstoles.

En las columnas de la puerta central, así como en las dos puertas laterales, aparecen representados apóstoles, profetas y otras figuras como hadas. Todos ellos están coronados con su respectivo capitel en el que se representan diferentes animales (aves, casi siempre con cabezas humanas y otras cabezas de animales) y motivos de hojas.

Comenzando por la columna derecha y mirando de derecha a izquierda, se ven las figuras del apóstol San Pedro, vestido de Pontificial y con las llaves del cielo en la mano; San Pablo, con un libro abierto y descalzo; Santiago el Menor, con el báculo; y San Juan, joven, con un libro y sobre una águila. Debajo de la figura de San Pablo se ven unas figuras que representan algunas escenas de su vida, en las que se quiere ver la obediencia que deben los inferiores a los superiores.

En la columna de la izquierda, y comenzando por la que mira al apóstol Santiago, vemos las figuras de los profetas del Antiguo Testamento Moisés, con las Tablas de la Ley; Isaías, con el bastón; Daniel y Jeremías, con barba; todos ellos sujetan un cartel en el que está escrito su nombre. Debajo de la figura de Isaías, aparece un joven dispuesto a golpear a un monstruo; otras fuentes ven la representación del sacrificio de Isaac.

La leyenda explica la sonrisa de Daniel por el hecho de que ante él está una estatua de una mujer de grandes pechos (según diferentes interpretaciones: Esther, la Reina de Saba, una emperatriz… ). También hay quien identifica esa figura con el ángel de Reims. Más ortodoxa es la teoría que lo explica en la alegría que tiene al anunciar la llegada del Señor.

Puerta derecha

El arco de la puerta derecha representa el Juicio Final de agresión. Carece de tímpano, como el de la izquierda, eliminado quizá por orden de un obispo en alguna restauración. La doble arquivolta está dividida en dos mitades por dos cabezas flanqueadas por cartelas. Unos identifican estas cabezas con las figuras de San Miguel y Cristo,2 para otros son Cristo-Juez y un ángel3 y, finalmente, otras fuentes indican que representan a Dios Padre, a superior, y Dios Hijo, a inferior.4

A la derecha de estas cabezas aparece representado el infierno, con figuras de monstruos (demonios) que arrastran y torturan las almas de los condenados. A la izquierda, el cielo con los elegidos, con figuras de ángeles con niños que simbolizan las almas salvadas.

En la jamba de la derecha están representados, por orden, los apóstoles San Bartolomeo y Santo Tomás, seguidos por San Marcos, San Lucas y San Juan. Y en la de la izquierda, San Felipe y San Andrés, aunque las identificaciones están sujetas a discusión.

Puerta izquierda

En el arco de la puerta izquierda se representan escenas del Antiguo Testamento, con los justos que aguardan la llegada del Salvador. En el centro de la primera arquivolta, envueltos entre hojas, está Dios creador, que bendice al peregrino y sostiene el libro de la Verdad Eterna; y a su derecha Adán (desnudo), Abraham (con el índice levantado) y Jacob. Con estos hay dos figuras más que unas fuentes identifican con Noé (nuevo padre de la humanidad por salvarla del diluvio) y Esaú y otros con Isaac y Judá. A la izquierda de Dios vemos a Eva, Moisés, Aarón, David rey y Salomón (otras fuentes sitúan aquí a Judá y Benjamín, en lugar de Aarón y Salomón). Tanto Adán como Eva aparecen sin corona porque ya pecaron y perdieron su inocencia.

En la segunda arquivolta, la superior, diez pequeñas figuras representan a las diez tribus de Israel, faltando la tribu de Judá (a la que pertenecía Cristo) y la de Benjamín. Todas las figuras están medio ocultas por un bocel que parece tenerlas presas y que simboliza la esclavitud que las somete.

En la jamba de la derecha vemos a los profetas Oseas y Joel, y en la de la izquierda a Amós y Abdías, en los cuatro casos con una identificación dudosa. Sigue, a la izquierda, una figura con un bastón que puede ser el santo Job, y las figuras de Judith y la reina Esther. Debajo de la estatua del profeta Joel hay una columna con palomas picando en las uvas, dos centauros, cuatro guerreros y dos leones.

Basas

Los tres pilares del pórtico están sustentados sobre fuertes basamentos en los que se representan grupos de diversos animales: seis águilas, un oso, cuatro leones y dos animales indeterminados, así como tres cabezas humanas con barba. Hay quien quiere ver en estas figuras imágenes de demonios, y que simbolizan que el peso de la gloria (el pórtico en sí) aplasta al pecado. Otras fuentes le dan una interpretación apocalíptica, con guerras, hambre y muerte (representadas por las bestias), situaciones que solo se pueden salvar gracias a la inteligencia humana (las cabezas de los hombres ancianos)..

 H:

Aunque la Orden del Císter prohibía el colorido en las vidrieras porque era una distracción en la oración, con la llegada del gótico se llenaron de luz las catedrales y por esa causa surgieron los artesanos que convertían esa luz en color. Las coloridas vidrieras representaban escenas bíblicas y leyendas acontecidas en el lugar. Eran libros abiertos e ilustrados para una población analfabeta ávida de aprender. En el interior, vacía de asientos, el pueblo miraba hacia arriba maravillados cada día más de esas formas coloreadas. Cada vez más, mirar una vidriera era similar a mirar un cuadro.

Orígenes

El cristal ha sido usado desde hace miles de años. En tiempos prehistóricos el hombre trabajaba la obsidiana, un cristal natural formado por la intensa temperatura de los volcanes, con la cual se hacían armas y diferentes herramientas. Una pasta cristalina conocida después como fayenza, era utilizada ampliamente en el mundo antiguo para la fabricación de cuentas y figuritas. No se sabe dónde ni cómo apareció el cristal hecho por el ser humano, aunque Plinio el Viejo mantenía en su Historia Naturalis (siglo III) que fueron los marineros fenicios los que accidentalmente descubrieron el cristal en las brasas de sus hogueras campamentales, a orillas del río Belus. Ello parece plausible, aunque se cree que fue un artesano sirio quien primero perfeccionó la fabricación del cristal. Los egipcios lo utilizaron para hacer vasijas sencillas, cuentas e incluso figuritas. Durante el reinado de Ajenatón, el faraón mandó establecer una industria de vasijas de vidrio en Tell el-Amarna. Todo esto cambió con la aparición de la llamada caña de vidriero, hecho ocurrido hacia el año 40 a.C. en Siria o Israel. Con este procedimiento del vidrio soplado podían producirse piezas de manera masiva, más barata y de formas más complejas y variadas. Ésta fue la tecnología explotada después en los talleres medievales de cristal con objeto de producir materiales para el pintor de vidrieras. Fueron los romanos los primeros que apreciaron el enorme y variado potencial del cristal, siendo común su uso en un ambiente doméstico. En esta época eran simples vidrios transparentes, pero a partir de la época carolingia y a través de la cultura islámica se difunde en Europa el arte de la vidriera figurada. En la Edad Media, los bastidores que cerraban las ventanas en su mayoría eran de tela encerada, papel impregnado de aceite, placas de piedra traslúcida o trozos de nácar.
La utilización del cristal en un contexto arquitectónico se desarrolló con relativa lentitud. Los romanos lo utilizaban en las ventanas. Las piezas de cristal utilizadas eran pequeñas, y moldeadas más que sopladas. A la caída del Imperio Romano, la industria del vidrio estaba bien establecida. En ocasiones, las piezas que han llegado hasta nosotros tienen huella de las bandejas o bateas de arena y madera en las que el cristal derretido se vertía y explanaba. Se tiene constancia del uso generalizado de tales claustra o transennae en todo el mundo romano y musulmán. La gradual sustitución de las celosías de yeso o de madera por plomo maleable hizo las vidrieras más flexibles y versátiles. No puede ser fechada con exactitud la introducción del uso del plomo en las vidrieras, pero se ha sugerido plausiblemente que fue la utilización de tiras de metal para separar las partes de diferente color en los esmaltes lo que inspiró a los vidrieros. En tiempos de Teodorico (521) se sabe que sus soldados rompieron las vidrieras de la iglesia de Brioude para apoderarse del plomo que sujetaba el vidrio, siendo esta cita la primera que se conoce del empleo del metal para el montaje de los vidrios ya que antes se colocaban en armazones de piedra o argamasa. Después de la invención de la caña para soplar, se trata del segundo elemento clave para el pintor de vidrieras medieval.
Las ventanas con intención decorativa aparecieron en las iglesias cristianas en fecha muy temprana. Los motivos del interés de la Iglesia por el cristal coloreado eran tanto estéticos como espirituales. San Bernardo de Clairvaux (1090-1153) comparó el inocuo y al mismo tiempo bello paso de la luz a través de un cristal con la concepción inmaculada de la Virgen María, que quedó embarazada sin romperse ni mancharse. Las vidrieras de color no son nunca estáticas; cambian a lo largo del día conforme cambia la luz.
Los descubrimientos arqueológicos están haciendo retroceder las fechas de los primeros vidrios pintados; así, unos fragmentos en que aparece el perfil de un Cristo bendiciendo, de San Vitale de Ravena, han sido fechados tan temprano como en el año 540. A pesar del esplendor y vitalidad de sus creaciones, los hombres y pocas mujeres que hicieron los ventanales medievales permanecen en la sombra. Las fuentes para la historia de la artesanía medieval, son escasas, y a menudo ambiguas. Tampoco han llegado hasta nosotros los instrumentos y herramientas utilizados en el oficio, aunque recientemente se ha descubierto en Gerona el banco de trabajo de un pintor de vidrieras. Lo que sabemos acerca de cómo trabajaban estos artesanos procede de cierto número de manuales y de las enseñanzas gremiales que regulaban la profesión. El cristal coloreado floreció como una de las más importantes formas artísticas de la Europa gótica. Se desarrolló con notable empuje en un clima arquitectónico que buscaba eliminar la solidez y espesura de los muros y utilizar ventanales más grandes y decorativos.
Se debe apuntar que el color de las vidrieras venía dado por el propio color del cristal y no por estar pintados, ya que estos no aparecieron hasta el siglo X procedente de Occidente. Los árabes introdujeron este arte en Europa y lo usaron para decorar los ventanales de sus mezquitas. Las vidrieras pintadas, que constituyen un arte distinto de las vidrieras de color, formadas con un bastidor con varios compartimentos, cada uno de los cuales encerraba un vidrio de coloración diferente después de aplicarle una capa de esmalte policromo, que se vitrificaba después al horno quedando transparente. Francia tuvo también un papel muy importante en el desarrollo de este arte; el monje Teofilo (1140) en su manual Tratado sobre el arte de construir (Diversis Artibus) dice que la pintura al fresco fue el arte genuino de Grecia y la pintura sobre vidrio lo fue de Francia.

i:  las ciudades compitieron entre ellas por construirla  prosperidad                                         la mas grande i mas hermosa. Para las ciudades la catedral se convirtio en una muestra de su      Catedral                   y ademas significo una prueba de espiritualidad y religiosidad de sus  Habitantes                                            un buen ejemplo de la competencia entre las ciudades fue el norte de francia, lugar en el que nació el estilo  Gotico .

J:

ESCULTURA GÓTICA

En la escultura gótica se rompen algunos iconos del período románico, tales como el hieratismo y la frontalidad de las figuras, dando paso a un progresivo naturalismo. La expresividad cambia, las figuras se hacen más humanas y reflejan sentimientos a los fines de adecuarla a una nueva mentalidad acordes con los conceptos filosóficos de hombre y naturaleza. Así la representación de Cristo se hace desde una perspectiva más humana para acercarlo al creyente; igual sucede con la Virgen María, ya no se reproduce como un trono donde se sienta Cristo a gobernar, sino que aparece más maternal y femenina.

LA ESCULTURA GÓTICA

INTRODUCCIÓN: COORDENADAS HISTÓRICAS Y CRONOLOGÍA DEL ESTILO GÓTICO

– Durante el Gótico se va a producir una evolución del pensamiento, el hombre deja de obsesionarse sólo por Dios y descubre al hombre y a la naturaleza que le rodea, el arte vuelve a la naturaleza, se hace “naturalista”.

– En la Baja Edad Media se redescubre al hombre, se produce el despertar del “humanismo”, en escultura esto va a afectar a las figuras, que ahora se parecen y se comportan como verdaderos seres humanos, se inclinan y giran, sonríen, se lamentan, conversan, se comunican entre ellas.

– Importante en el triunfo del humanismo y el naturalismo fue la vuelta a la filosofía aristotélica, gracias a la obra de Santo Tomás de Aquino. Importante también en este sentido fue el papel de la Orden del Císter, tras la reforma de San Bernardo, que será decisiva en la difusión del Gótico, regulando desde el principio la arquitectura de sus templos.

– Otro importante factor fue el desarrollo de las ciudades, que se convierten en foco de atracción de la población rural y dan lugar a una nueva estructura social gracias a la expansión de los artesanos y comerciantes, que permitieron el triunfo de la burguesía, cuyas nuevas formas y estilo de vida repercutieron en un arte más rico y decorado.

– Por último destacar el papel de la catedral, edificio más representativo de la arquitectura gótica, núcleo principal de la ciudad y centro de la vida medieval, de gigantesco tamaño, construidas durante largos períodos de tiempo.

– Cronológicamente el Gótico, nacido en Francia, desde donde se extiende al resto de Europa, se desarrolla desde finales del siglo XII hasta, según zonas, el siglo XV.

  1. CARACTERÍSTICAS DE LA ESCULTURA GÓTICA

1.1. Evolución estilística y características generales

– En el Gótico la escultura será un arte muy fecundo y en constante evolución desde el punto de vista estilístico:

+ A finales del siglo XII fase de transición durante la que se aleja del hieratismo y la frontalidad del Románico.

+ En el siglo XIII se pone de moda un tipo alargado, de pliegues y ornamentos muy sencillos, rostro triangular, sonrisa estereotipada y de cierto amaneramiento.

+ En la segunda mitad del XIV las figuras se alargan, canon esbelto, y se curvan finamente, ligera sinuosidad en el sentido flamígero comentado en la arquitectura, sus ropajes se pliegan en innumerables pliegues, es el denominado “estilo internacional”.

+ Por último, en el siglo XV, se experimenta una reacción frente a este arte amanerado y triunfan tipos macizos y pesados, de un mayor realismo.

– Otras características:

+ Creciente naturalismo de las figuras, que se llenan de vida, pareciendo más humanas, con actitudes y gestos cada vez más realistas y expresivos, dejando traslucir sus emociones. Al final las figuras aparecen con rasgos individualizados.

+ En las composiciones con varias figuras éstas se comunican entre sí.

+ Ahora es un arte narrativo, no simbolista.

+ La temática sigue siendo fundamentalmente religiosa.

+ La arquitectura no condiciona el valor plástico de la escultura.

1.2. La escultura exenta: temática y características

  1. A) Cristo Crucificado

– No impasible como los románicos, los góticos se muestran atormentados por el dolor y el sufrimiento de la Pasión. El artista gótico hace de la Crucifixión un instante patético, que pretende emocionar.

– Otra diferencia con los románicos es que ahora aparecen con los pies superpuestos y atravesados por un único clavo, lo que provoca en la composición un ligero movimiento de la cadera que atraviesa todo el cuerpo.

  1. B) La Virgen con el Niño

– La Virgen no aparece impasible, inmóvil y frontal, como Trono de Dios; ni el Niño también frontal, inexpresivo y autoritario, como en el Románico.

– Ahora esta composición se humaniza extraordinariamente, la Virgen se siente maternal, se gira, sonríe, juega o habla con el Niño, como cualquier madre.

  1. D) La Piedad

– También empieza a ser frecuente la representación de la Virgen con el Hijo Muerto entre sus brazos, composición iconográfica que se conoce por “Piedad” y que tendrá un gran porvenir durante el Renacimiento.

  1. C) Otros conjuntos exentos

– Igualmente son representados otros conjuntos exentos, de variada temática, desde escenas de la vida de Cristo o la Virgen, como El Calvario, El Descendimiento o La Coronación, hasta imágenes de Santos y Mártires.

– Pero la mejor muestra del profundo cambio de la mentalidad europea durante los siglos bajomedievales es la proliferación de temas profanos, como retratos o escenas satíricas y cómicas, aunque en este caso generalmente en el segundo plano de los relieves y no como escultura exenta independiente.

1.3. Los relieves de las portadas de los templos

– En el relieve gótico también podemos apreciar las características generales de la escultura gótica y su evolución, destacando en este caso su carácter narrativo.

– El tímpano, dividido en el Gótico en franjas o frisos horizontales con decoración narrativa, se distingue de los románicos, además, por ser apuntados. Sigue albergando el tema principal, Cristo, la Virgen, el Juicio Final, la Crucifixión u otras escenas evangélicas o de las Sagradas Escrituras.

– Las arquivoltas, también ahora apuntadas; asimismo se distinguen de las del Románico en que la decoración escultórica que las adorna se sitúa ahora longitudinalmente a ellas, en lugar de hacerlo verticalmente, de forma radial al semicírculo del tímpano.

– Las jambas, también con esculturas-columna adosadas de profetas, santos o apóstoles, pero ahora sobre repisas y bajo unos doseletes muy característicos decorados con tracería gótica.

– El parteluz o mainel, con esculturas de la Virgen, Cristo o el Santo titular, también bajo dosel de tracería gótica.

1.4. Nuevos géneros

  1. A) Los retablos

– La obra más original de la escultura gótica europea son los retablos, que primero son muy pequeños, para ir creciendo a medida que avanza la Baja Edad Media, hasta alcanzar enormes dimensiones en el siglo XV.

– El retablo es un armazón de madera o alabastro que se divide en franjas verticales o “calles” y franjas horizontales o “cuerpos”, formando recuadros donde se alojan estatuas exentas, relieves o pinturas con escenas referentes al santo titular del templo, la Virgen, Cristo o los Evangelios. La parte inferior o pedestal se denomina “banco”.

– Los retablos son interesantes por ser una nueva forma de narrar propia del Gótico, que representa plásticamente cada una de las escenas que componen el hecho narrado y las va hilvanando una tras otra hasta formar un relato, a diferencia del artista románico, que aislaba algunos elementos y los componía en una única escena simbólica.

  1. B) Las sillerías de los coros

– Otro espacio típico de la Baja Edad Media, donde el artista gótico concentra su esfuerzo escultórico, es la sillería, en cuyos respaldos se realizan algunas de las más bellas obras góticas, tanto de temática religiosa como profana.

  1. C) Los sepulcros

– También hay que subrayar la importancia que toman los sepulcros en esta época, como reflejo de un hombre que evoluciona hacia el individualismo y se preocupa cada vez más por perpetuar su nombre sobre su lecho mortuorio.

– El período final del Gótico y el principio del Renacimiento serán las épocas cumbre del sepulcro, uno de sus más importantes géneros escultóricos y que dejará creaciones memorables.

– De tipología muy variada, destacan:

+ Exentos, con la figura yaciente.

+ Adosados a un muro, bajo arco, con un mayor acento arquitectónico, y con la figura yaciente, orante, etc.

La escultura románica y la escultura gótica

La escultura es el arte decorativo que caracterizó a la etapa del románico. Durante este período la escultura se encuentra supeditada al espacio arquitectónico, sobre todo en los capiteles, circunstancia que precisa de retorcer las figuras en complicadas posiciones o romper con las proporciones humanas siguiendo la Ley de adaptación al Marco enunciada por Henri Focillon. Al escultor románico no le preocupan las incorrecciones porque su obra es un lenguaje que pretende ilustrar a los fieles analfabetos que tienen que leer las historias sagradas en estos relieves. Todo esto se puede observar, por ejemplo, en el capitel románico del monasterio de Santa María de Piasca, Cantabria, con el tema de La Adoración de los Reyes Magos.

Con la llegada del gótico, se experimenta un notorio cambio en la escultura. Aunque todavía formen parte de la arquitectura, un nuevo soplo de vida las anima y su valor plástico no está tan condicionado al lugar arquitectónico asignado. Al ser más independientes que en el románico, sus gestos y actitudes son más realistas y naturales.

Los ropajes de las esculturas

En las imágenes románicas caracterizadas por su tosquedad y antinaturalismo, por sus posturas hieráticas y falta de expresión en los rostros, los plegados de las ropas son severos, minuciosos, ajustados a unos cánones fijos y con arcaísmos como los paralelismos de los pliegues. Pero, al observar los plegados de las esculturas góticas, se advierte, enseguida, la gran libertad en el trazado, composición y modelado, características que vienen dadas por el interés hacia la naturaleza que caracteriza a esta etapa.

Las imágenes góticas y románicas

Durante el románico, los ejemplos de la Virgen y Jesús se repiten. Cristo aparece como una figura inexpresiva con corona de rey y no de espinas, un Dios crucificado ceñido a la cruz sin peso físico y que no sufre. En las figuras exentas de la Virgen con el Niño, el Niño y la Virgen miran al frente y no hay comunicación entre ellos.

En las imágenes góticas desaparece la frontalidad apareciendo la comunicación entre la Madre y el Hijo con juegos de manos y miradas. La Virgen gótica aparece como una joven dulce, bella y sonriente. Es una Virgen Madre que sostiene amorosamente a su hijo en sus brazos al que acaricia y con el que dialoga.

Algunos autores, entre ellos el sociólogo Von Martin explica la imagen románica del Cristo rígido que no sufre en la cruz como la concepción del Dios que triunfa y la Virgen con el Niño como Reina, Señora de su trono. Será en el gótico cuando cuando Cristo aparecerá como Hombre que sufre y la Virgen como Madre.

Elementos en las esculturas marianas románicas y góticas

Las Vírgenes románicas llevan, a veces, en la mano derecha la manzana del Paraíso mientras Jesús bendice con su mano derecha y en la izquierda sostiene los Evangelios que aluden a lo que el cristiano debe de saber para salvarse, una bola como señor del mundo o un cetro símbolo de su poder.

La Virgen gótica, como reina de los cielos, lleva una corona sobre su cabeza y el Niño también lleva en su mano izquierda el Evangelio, el cetro o el globo universal, aunque estos elementos, durante el Gótico, llegan a ser sustituidos por una flor o fruta que el Niño ofrece a la Virgen.

Observando las diferentes esculturas, se descubren los diferentes sentimientos religiosos de cada período. En la escultura románica se percibe la espiritualidad, los ideales de la vida eterna y en general una fe inspirada por el temor mientras que para los hombres de los siglos XIII hasta el Renacimiento, la fe es amor y esperanza, un cambio de mentalidad en la que intervinieron la nueva estructura social, y la evolución de los pensamientos filosóficos y teológicos con el despertar del Humanismo.

K:

Gárgola (arquitectura)

Gárgola con forma de gaitero.
San Juan de los Reyes, Toledo.

Una gárgola (del francés gargouille > gargouiller ‘producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo’, latín gurgulio y griego γαργαρίζω ‘hacer gárgaras’) es la parte sobresaliente de un caño que sirve para evacuar el agua de lluvia de los tejados.

En la arquitectura de la edad media, especialmente en el arte gótico, son muy usadas en iglesias y catedrales y suelen estar adornadas mediante figuras intencionadamente grotescas que representan hombres, animales, monstruos o demonios, (ver gárgola (mitología)). Probablemente, tenían la función simbólica de proteger el templo y asustar a los pecadores. Esto se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española o incluso en algunas iglesias barrocas.

En época más reciente, el arquitecto suizo-francés Le Corbusier ha empleado también gárgolas en la capilla de Notre Dame du Haut, en Ronchamp (Francia).

Es un error extendido llamar gárgolas a cualesquier figuras grotescas o monstruosas contenidas en iglesias medievales; sólo se pueden calificar como tales las que se ajusten a la función antes especificada. Así, por ejemplo, las famosas figuras monstruosas de función puramente decorativa instaladas por Viollet-le-Duc en la catedral de Notre Dame de París deben ser denominadas quimeras, y no gárgolas.[cita requerida]

Significado

Las gárgolas fueron introducidas por primera vez en las catedrales de estilo gótico, eran utilizadas para el desagüe de las catedrales, que despedīan el agua por los orificios de la boca de la escultura

Hay dos teorías de su significado:

  • Representan a un demonio huyendo de la iglesia
  • Especie de espantapájaros para ahuyentar a los espíritus malignos

También le dan un toque estético al edificio. Por lo general tienen figuras demoniacas aladas y de animales. Como curiosidad, no es infrecuente, en obras de restauración, sustituir las gárgolas desaparecidas con nuevas gárgolas modeladas con motivos actuales, para evidenciar la época de la pieza. En la Catedral de Palencia, por ejemplo, es posible ver una gárgola representando a un fotógrafo.

Gárgola (mitología)

Quimera, Viollet-le-Duc, s. XIX (Galerie des Chimières, Nôtre-Dame, París).

Gárgola es un ser imaginario, representado generalmente en piedra, que posee características a menudo grotescas. Su nombre puede derivar del francés gargouille (gargouiller, producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo), y éste del latín gargărīzo, que a su vez deriva del griego hacer gárgaras.

Historia

El origen de las gárgolas se remonta a la Edad Media y se relaciona con el auge de los bestiarios y los tormentos del infierno. Cierto es también que la imaginación de los artistas medievales estaba abonada por mitos aún más antiguos. De hecho, las primeras gárgolas fueron bautizadas con el nombre de ‘grifos‘, o bien evidenciando así su raigambre clásica[cita requerida]. No obstante, la iconografía gargólica no se limitaba a la mera representación de grifos, sino que plasmaba, además, otros seres fabulosos que podían tomar la forma de animales, seres humanos o una mezcla de ambos; pero siempre representados de manera más o menos monstruosa. En la época actual podemos encontrar la serie Gárgolas que representa los poderes supuestos mitológicos que estas rocas con forma monstruosa desempeñaban.

Gárgolas: guardianes frente al mal

Se asoman desafiantes en las cornisas de las grandes catedrales góticas. Monstruos infernales, imágenes grotescas, muecas burlonas o animales dantescos. Cualquier representación es buena si consigue su objetivo: custodiar el recinto sagrado de los embates del Maligno. Son las defensoras pétreas, depositarias del encargo divino… Son las gárgolas.

La Leyenda que las formó

Refiere la tradición oral francesa la existencia de un dragón llamado La Gargouille, descrito como un ser con cuello largo y reptilíneo, hocico delgado con potentes mandíbulas, cejas fuertes y alas membranosas, que vivía en una cueva próxima al río Sena.

La Gargouille se caracterizaba por sus malos modales: tragaba barcos, destruía todo aquello que se interponía en la trayectoria de su fiero aliento, y escupía demasiada agua, tanta que ocasionaba todo tipo de inundaciones.

Los habitantes del cercano Rouen intentaban aplacar sus accesos de mal humor con una ofrenda humana anual consistente en un criminal que pagaba así sus culpas, si bien el dragón prefería doncellas.

En el año 600 el sacerdote cristiano Romanus llegó a Rouen dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico.

Equipado con el convicto anual y los atributos necesarios para un exorcismo –campana, libro, vela y cruz–, Romanus dominó al dragón con la sola señal de la cruz, transformándolo en una bestia dócil que consintió ser trasladada a la ciudad, atado con una simple cuerda.

La Gargouille fue quemado en la hoguera, excepción hecha de su boca y cuello que, acostumbrados al tórrido aliento de la fiera, se resistían a arder, en vista de lo cual, se decidió montarlos sobre el ayuntamiento, como recordatorio de los malos momentos que había hecho pasar a los habitantes del lugar.

Sumideros Sagrados

Esta curiosa leyenda, más encantadora que real, viene a explicar el origen de la palabra gárgola como sinónimo de escupir agua con facilidad, intención primigenia de las esculturas ubicadas en las cornisas de iglesias y catedrales medievales.

El concepto de una proyección decorativa a través de la cual el agua se expulsase del edificio era conocido desde la antigüedad, siendo utilizado por egipcios, griegos, etruscos y romanos.

Mientras que los griegos tenían especial querencia por las cabezas de león, fueron los romanos los que utilizaron estos canalones decorativos con abundancia, tal y como lo demuestran los ejemplares de la ciudad de Pompeya, conservados intactos hasta la actualidad merced a la capa de lava que los cubrió durante la erupción del Vesubio, en el primer siglo de Nuestra Era.


Aunque cumplen funciones decorativas y simbólicas su principal tarea es desviar el agua de la lluvia para evitar la erosión en los edificios.
Durante la Edad Media, las gárgolas se utilizaron como desagües y sumideros a través de los cuales se expulsaba el agua de la lluvia, evitando que cayera por las paredes y erosionase la piedra.

Es esta la utilidad a la que se refieren todos los idiomas europeos, cuando idearon palabras para designar estos apéndices arquitectónicos: el italiano gronda sporgente, frase muy precisa, arquitectónicamente hablando, que significa “canalón saliente”; el alemán wasserspeider, que describe lo que una gárgola puede hacer, esto es, escupir agua; el español gárgola y el francés gargouille, que derivan del latín gargula, garganta; o el inglés gargoyle, derivado de los dos anteriores.

Las primeras gárgolas aparecen a comienzos del siglo XII. Es en la época del gótico, concretamente durante el siglo XIII, cuando se transforman en el sistema predilecto de drenaje, si bien no todas ellas tenían esta utilidad.

Parece que los primeros ejemplos góticos de gárgolas son las que se pueden observar en la Catedral de Lyon, seguidas de las que pueblan Notre-Dame de París.


Un arte terrorífico

Es raro encontrar una gárgola sola. Generalmente suelen estar agrupadas en hileras, sobre los altos de iglesias y catedrales, a modo de una sociedad de gente de piedra.

Las gárgolas del primer gótico apenas si estaban elaboradas, pero según fueron proliferando, el diseño se fue haciendo cada vez más elaborado, transformándose en auténticas obras de arte. El rasgo distintivo de sus expresiones es que nunca eran bellas sino intencionadamente horribles, grotescas o irónicas.

En general, el gótico se caracteriza por ser más realista que el románico, con la excepción de las gárgolas, que parecen perpetuar la fascinación, típicamente románica, por las criaturas grotescas y monstruosas.

Desde finales del siglo XIII las gárgolas se hicieron más complicadas, abandonándose la representación de animales, que fueron reemplazados por figuras humanas. Aumentaron su tamaño y se transformaron en figuras más exageradas y caricaturizadas.

Las connotaciones demoníacas se abandonaron en el siglo XV, cuando se extremaron las poses y expresiones faciales, perdiendo sus significados religiosos y haciéndose más cómicas.

Las gárgolas eran algo más que una decoración funcional, si bien su significado profundo permanece aún sin determinar. Entre las numerosas que pueblan los edificios medievales no se han podido encontrar dos iguales, demostración de la extraordinaria imaginación de sus constructores.

La documentación contemporánea a su elaboración ofrece muy poca ayuda en la resolución del enigma sobre su significado derivado, en gran medida, de la costumbre medieval por crear ambigüedad, lo que provoca y permite múltiples sentidos.

La gran variedad, tanto en formas como en significados, va en contra del uso típicamente medieval, esto es, educativo; si se quería enseñar es evidente que debía entenderse el mensaje transmitido a través de las gárgolas. Es por ello que encontramos gárgolas no sólo en iglesias y catedrales, sino también en edificios seculares y casas privadas.

Guardianes de la Fe

Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las gárgolas. Se han visto como símbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas.

En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podría ser una interpretación apropiada, especialmente, para las gárgolas más visibles y terroríficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrirle a los pecadores.

De todas las explicaciones posibles, la más aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos mágicos que mantienen alejado al diablo. Esta interpretación puede explicar el porqué de tan diabólicos y espantosos aspectos y su ubicación fuera del recinto sagrado.


Una de las teorías explica que se creaban como protectoras de la Iglesia.
Esta línea argumental es la seguida por Richard de Fournival, Obispo de Amiens en el siglo XIII, y autor de Roman d’Ablandane, donde cuenta cómo el maestro cantero Flocars hizo dos gárgolas de cobre, que situó en la puerta de entrada a la ciudad de Amiens, con la intención de que evaluaran las pretensiones de todo aquel que quisiera entrar en ella.

Si el individuo era malévolo, las gárgolas escupían un veneno sobre él que lo mataba; por el contrario, si era una buena persona, los guardianes se encargaban de escupir oro y plata.


También se utilizaron figuras grotescas.
Señales Demoníacas

Entre las posibles interpretaciones que se han atribuido a las gárgolas destacan aquellas que las asimilan a representaciones del demonio, tan presente en el imaginario colectivo medieval, que recuerda al cristiano la necesidad de seguir los preceptos religiosos si quiere escapar del infierno.

Así, muchas de las llamadas gárgolas grotescas parecen representar a dragones, diablos y demonios, símbolos del mal para el cristiano de la Edad Media.

El dragón fue el animal fantástico más reproducido por el arte medieval. La palabra dragón deriva del sánscrito dric, que significa “mirar”, en referencia a la capacidad de este animal para destruir con sus ojos.

Mientras que otros, como el león, podían alternar su carácter maléfico y benéfico, según la representación que se considerase, el dragón siempre ha significado, dentro del arte occidental, maldad y destrucción. De esta forma, muchas veces se ha representado al diablo como un dragón.

Aunque el arte medieval no predeterminó una representación fija del dragón, sí puede observarse en todos ellos la existencia de alas semejantes a las de un murciélago, animal asociado a la oscuridad y el caos. Alas que, probablemente, indican el origen angélico del demonio.

Como es de sobra conocido, antes que Lucifer se revelase y fuera expulsado del paraíso, era el más bello de todos los ángeles. Pero cuando cayó, toda su belleza se transformó en fealdad, cambiando su nombre por el de Satán, que significa “adversario u oponente”.

Si uno es el diablo, Satán, muchos son los demonios, espíritus maléficos servidores del ángel caído. Su representación en la iconografía medieval recoge todo lo que de repugnante y desagradable tenía la naturaleza: si Dios era el Creador de todas las cosas bellas, su oponente, Satán, sólo podía representar lo feo, sórdido y despreciable.

Ciertas gárgolas muestran estas características, sólo atribuibles al demonio y sus servidores. Si bien la apariencia externa es humana, hay numerosos signos demoníacos: los cuernos, las orejas animales puntiagudas, los colmillos, las barbas, las alas membranosas, la cola, los pies en forma de patas hendidas y desgarradoras, los cuerpos desprovistos de vello y el semblante amenazador…

Una gárgola con alguna de estas características, sino todas, era inmediatamente asociada al mal, por parte de sus espectadores medievales.

I :

Catedral de Santa María de Tarragona

Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María de Tarragona
Bien de Interés Cultural
3 abril de 1905
RI-51-0000086
Spain.Tarragona.Catedral.Pla.Seu.00.JPG
Tipo Catedral
Advocación Santa María
Ubicación Bandera de España Tarragona, España
Coordenadas 41°7′9″N 1°15′29″ECoordenadas: 41°7′9″N 1°15′29″E (mapa)
Uso
Culto Iglesia católica
Diócesis Tarragona
Orden Clero secular
Arquitectura
Construcción 11701331
Estilo arquitectónico Románico, gótico
[editar datos en Wikidata ]

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa María es una catedral construida en el estilo gótico temprano, existente en la ciudad y provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña, España. Se encuentra situada en la parte más alta de Tarragona, sobre un lugar que ya ocuparon con anterioridad un templo dedicado al culto imperial romano (el templo de Augusto),1 una catedral visigótica y una mezquita árabe.

Según Francesc Eiximenis, en la organización de una ciudad y la posición de sus edificios, a la catedral le correspondía:

en lo mig de la ciutat deu esser la Seu, e pres d’ella deu ser gran e bella plaça […] de la Seu deu estar lo bisbe e pres d’ell los sacerdots: e per aixó la dita plaça no deu sostenir profit per no torbar l’ofici divinal ne aquells que són dats al Server de Déu. en medio de la ciudad y con una gran y bella plaza […] En esta plaza no debía de celebrarse ferias ni mercados y reservarse para el oficio divino.2

En su estado actual corresponde al periodo de transición entre el románico y el gótico.

El 3 de abril de 1905 fue declarada Monumento Nacional.

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